sábado, 16 de enero de 2016

Bomberos y calcetines para refugiados

Con vistas al Naranco Calcetines para refugiados 16.01.2016 | 05:09 Calcetines para refugiados Calcetines para refugiados Antonio Masip En la mili del Campamento de El Ferral del Bernesga nos permitían viajar a casa el sábado para regresar en la madrugada del domingo al lunes. En una ocasión, cuando ya estaba yo en uno de aquellos autobuses que nos liberarían por unas horas, recibí un arrugado papel de errática escritura: "Vas a mi ma y pídeis unos calcetos". El remitente era Lito, un minero que formaba conmigo en la primera fila de la compañía llamada "de incidencias" al que habían arrestado en el último instante. Interpreté enseguida el acuciante problema que sufría: los calcetines se mojaban con demasiada facilidad y el frío leonés impedía recuperar su natural textura. A las cinco de la mañana, aún sin amanecer, Lito me esperaba en su arresto de imaginaria del barracón con los pies encallecidos, cercano a la cojera y a la tiritona, en sus botas reglamentarias. Besó los calcetines antes de colocárselos. Las ONG solidarias con la llegada de refugiados se apresuran a poner calcetines secos a los pies maltratados de tantos niños y mayores. No tuve ocasión de preguntar a Lucio, mi querido consuegro, abuelo como yo de mis nietos, si los hermanos Attenborough (David, luego Premio Príncipe de Asturias, Richard, cineasta famoso) si se ocuparon en especial de sus pies cuando le recibieron ejemplarmente como refugiado al norte de Inglaterra. Es lo que ahora sucede en Lesbos, donde es increíble hayan sufrido detención unos heroicos bomberos sevillanos,voluntarios de Proem-Aid, para rescatar del mar a quienes huyen de las atrocidades bélicas. Entre sus loables acciones está colocar calcetines, "calcetos" para muchos asturianos, tal decía Lito, mi compañero recluta. Compartir en TwitterCompartir en Facebook Temas relacionados: CalcetinesCampamento de El Ferral del BernesgaMiliRefugiados

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Pieza preciosa.E

Anónimo dijo...

Bien.A

Anónimo dijo...

Me gusta mucho éste texto tuyo de los calcetines de Lito. Y

Anónimo dijo...


Es cierto, el estado de los pies es fundamental para el bienestar general del cuerpo

Un beso
M

Anónimo dijo...

Bravo!Besos.M

ANTONIO MASIP dijo...

HERMOSA COMPARATIVA, UN FUERTE ABRAZO.H

Anónimo dijo...

Me encanta, Antonio. Muy bonito y emotivo.
Un abrazo,
S

Anónimo dijo...

Tiempo de calcetos (A propósito de tu brillante artículo de hoy)

Le pregunté a una hija recién emigrada intuitivamente a la fría y húmeda localidad norteña holandesa de Leeuwarden en busca de algún incierto futuro, sintiéndose expulsada de Asturias, -una más de este éxodo involuntario interminable, producto de la tan cacareada como hipócrita supuesta salida de la crisis que vocea la derecha y que compadrea un indolente (¿o inexistente?) Gobierno asturiano-, le pregunté, digo, si le servía su ropa de abrigo o había tenido que reforzarla. Me contestó que se defendía a base de leotardos y que no se planteaba comprar nada, que se arreglaría.

Preocupado por una respuesta que sospechaba huidiza de cualquier gasto no previsto, le sugerí, como quien no quiere la cosa, que si le faltaba ropa adaptada al clima duro (estadísticamente se mueven en esta época entre -6° y +6° C, viento y una humedad entre 90 y 100%; hoy, por ejemplo, dan a esta hora, 10 de la mañana, una temperatura de 1°C con sensación térmica por viento frío de -6°C y una humedad del 100%) debería observar cómo se valen los nativos, a lo que me contestó:

-" ¡Con dos pelotas! ¡Los hay sin calcetines!

Traté de darle ánimos y optimismo con el, para los veteranos, consabido ejemplo de vieja escuela de negocios: Entonces, le dije, ya tienes la pista, en Leeuwarden hay una gran oportunidad, hace falta una tienda para vender calcetines.

Y allí está, con sus dos "carreras" superiores y sus másteres, como tantos, en el plazo de espera de nueve días para que le den los "papeles" necesarios y previos a intentar encontrar trabajo e inscribirse en un curso de holandés, tras un agotador viaje de tres días por carretera, con un tiempo infernal, iniciado el pasado siete de enero.

Es mi regalo de Reyes o Reinas de este año. Espero que San Nicolás, el Papá Noel holandés, contase con que debía dejar curro preparado para una inmigrante española más.

Un abrazo.L