lunes, 19 de octubre de 2015

Mi amigo y compañero Carlos F.Llaneza dedica su columna El Oteroa los Premios

Erase una vez en un país muy, muy hermoso... Tentador empezar así cuando hay alguna princesa en el relato; pero no. Hoy estas líneas se pegan un poco más a la actualidad y traigo a ellas algo que desde 1981 viene permitiendo que Asturias y Oviedo sean el centro del mundo por unos días: los Premios "Princesa de Asturias" y a la Fundación que los sustenta, creada un año antes, con el objetivo de fomentar valores científicos, culturales y humanos. Repasar la nómina de eventos organizados o de premiados sería una tarea excesivamente prolija, así que la omitiremos. Como ovetense me siento orgulloso de ver que Oviedo, cada año, traspasa fronteras y se convierte en epicentro de un acto cultural sin parangón. Alguno de mis compañeros y amigos de EE UU, antes de sufrir mi insistencia en la tarea de divulgar los encantos de mi tierra asturiana y mi pasión ovetense, ya conocían Oviedo, una pequeña ciudad que serían totalmente incapaces de ubicar en mapa alguno pero que sabían de su existencia porque en ella se entregaban unos premios que tal pareciera que quisieran hacer sombra a los mismísimos Nobel.
Oviedo es una sociedad viva y variada y cualquier controversia ha de ser aceptada y bienvenida mientras sea ésta desde el respeto. Todo se puede discutir: galgos o podencos, público o privado; incluso monarquía o república y su derivada en los Premios Princesa. Uno, lógicamente tiene sus propias ideas y mis reyes favoritos desde siempre fueron Melchor, Gaspar y Baltasar, pero eso no resta en absoluto para que reconozca el mérito de la fecunda tarea de la Fundación Princesa de Asturias. Para sí la quisieran muchas ciudades.
José Hierro, en la lectura de su discurso en la entrega de premios de 1981, en una España que apenas se había recuperado del susto del fallido golpe de Estado decía: "Este aire de libertad que respiramos es el que nos permitirá continuar adelante en la tarea de lograr la España que anhelamos". Esa España anhelada durante décadas y esa libertad conquistada se gestaron, en buena medida, en el pacto constitucional que los españoles nos otorgamos en el 78 y que sigue plenamente vigente, aunque no sea inamovible. Muchos de los que lucharon por esas libertades cerraron heridas al votar esa constitución que ha permitido el mayor periodo de convivencia en paz de la historia reciente de este país tan cainita. Periodo de paz y convivencia que hay que seguir cultivando con mimo y generosidad.
Pero al margen de cuestiones políticas o económicas, lo que está claro es que Oviedo y Asturias deben mucho en su proyección internacional a la Fundación y a los Premios; no en vano, son un hecho sociocultural de primer orden y logran que, durante unas horas, el mundo se tiña un poco de azul. Y eso es lo relevante.
Como ovetense, por supuesto, me alegro.
http://suscriptor.lne.es/suscriptor/oviedo-opinion/2015/10/19/princesas-premios/1828854.html

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo de Rivi es una locura,desgraciadamente bastante seguida por algunos tuyos,perdona,de tu partido,que tanto te quiere a la larga.F

Anónimo dijo...

Atinado,siempre.M

Anónimo dijo...

Hasta la lectura del magnífico artículo de Nacho no había entendido que pasaba con los premios Príncesa de Asturias que honran tanto a Oviedo como al Principado. Es un disparate lo que dicen los socios de gobierno del PSOE en el Ayuntamiento de Oviedo y Oponemos PIÉ en pared o dimite el alcalde. Así de claro.
L