sábado, 3 de octubre de 2015

MÁS,agónico

La agonía política de Artur Mas me recuerda aquella admonición de Hitler a uno de sus generales más próximos cuando le declaraba que "el pueblo alemán no estaba a su altura", pese a lo cuál no dejaba de requerir a su pueblo para un suicidio colectivo.

No es la única imagen de tanto video bélico como repaso en mis ocios de jubilado.También me recuerda aquella conspiración que se llamó Walkiria en la que algunos altos oficiales quisieron deshacerse de su locura final pero fueron víctimas de su tardío intento.

Sufrimos el frenesí irracional del Juntspelsí,de Mas/Junqueras/Forcadell/Romeva que,en lugar,de enderezar el camino, visto su plebiscito y demás,siguen buscando un amor al enfrentamiento que sería preciso evitar, sobre todo para ellos si honradamente creen en la necesidad del progreso de Cataluña.Un político de resultados muy dignos,Iceta,convenía conmigo en que a la hora presente se precisaría,en Cataluña y el resto de España,de personalidades de la talla de Tarradellas,al que tuve el honor de conocer.No será jamás,parece,el caso del irresponsable y negacionista de la realidad,Artur Mas.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Más clara el agua!P

Anónimo dijo...

Antonio, desafortunadamente personalidades como Artur Mas por su egoísmo, debajo de la sombra de hacer bien por su región prefieren
destruir a un país y la orden social. No tienen perdón. Un fuerte abrazo a toda la familia. Joe

Anónimo dijo...

Muy bien.G

Anónimo dijo...

De acuerdo Antobip.C

Anónimo dijo...

Final del artículo de Javier Marías:



Sí, no hay nada peor que el acoquinamiento, porque da alas a los malvados, a los locos y a los idiotas (en España va todo junto a menudo). Nada peor que ser medroso, timorato, pusilánime o como lo quieran llamar. Nada más peligroso que agachar la cabeza ante las injurias gratuitas y las acusaciones arbitrarias, que pedir perdón por lo que no lo requiere más que en la imaginación intolerante de los fanáticos y los matones. Todavía estoy esperando a que la gente alce la cabeza y conteste alguna vez (hay excepciones, pero son poquísimas): “No tengo por qué defenderme de semejante estupidez. Son ustedes los que se lo tienen que hacer mirar”.

elpaissemanal@elpais.es

Anónimo dijo...

Desgraciadamente, no estoy tan seguro de esa agonía. En cualquier caso, lo importante sería que fuera no la de Mas sino la del masismo.
A