sábado, 5 de septiembre de 2015

De Perseidas y Delfines al Eclipse y el inencontrable Rayo Verde

Con vistas al Naranco

De Perseidas y delfines al eclipse

Experiencias en el Eo, un pórtico de excelencia

05.09.2015 | 04:44
De Perseidas y delfines al eclipse
Con la esperanza de un prodigio improbable Pedro de Silva
¡Qué hermosa última de LA NUEVA ESPAÑA en agosto/18: "Orbayu estelar sobre los Picos"!
García Pavón, en la nómina de "la bien novelada", se sorprendía de que en Oviedo ("Lloviedo" para el poeta Fernando Beltrán) no "lloviese sino orbayase". Lo mismo tenía que ser con las "lágrimas de San Lorenzo". Pude cazarlas en el Eo, que compite como pórtico de excelencia con el Naranjo y afines picotas sureñas, esta vez la entrada oeste al Paraíso.
Mi hija llegaba de la Universidad de Bremen, donde la aleccionaron de la inminente revuelta estelar. Los turistas y astrofísicos que subieron al refugio de Áliva se encontraron espectaculares "fuegos artificiales simplemente naturales", desprendidos de un cometa de orbital zigzag errático. Aida y yo vimos lo que las cegadoras luminarias de Ribadeo nos permitían. Pero prestó mucho, tanto como la llegada de delfines. Éstos llevaban años desaparecidos, invocados por mí íntimamente al glosar a Gamallo y Claudín Pérez Prieto.
J. L. García Martín, personalidad exquisita, al toparse con estos cetáceos eotos, recordaba que los padres de Antonio Machado, cuyo heterónimo, Mairena, era tapiego de Casariego, iniciaron su amor divisando delfines en el Guadalquivir.
(Espectacular todos los veranos el aterrizaje,aprovisionamiento y despegue,con su estela de agua, en la ría de los aviones contra incendios)
Otra imagen sobresaliente cuyo prodigio, en el que repararon antes Casona y Conrad, era sólo torpeza humana: el "Kelly", un barco inglés, quedó varado, transversal al curso fluvial, como sucedió en el Támesis con el que se iniciaba "El corazón de las tinieblas", pieza maestra del relato. Aquí también el gran varado lucía pabellón británico, entre arenas y mareas de un tesón incontrolado. 
Hace años, Susana y Ángel González, Loli y Juan Benito ("Bendito", dice Bryce Echenique) y Máximo Aza vinieron a buscarnos a Eloína y a mí a Salinas para semejante lluvia de estrellas en altura circundante. Tercas nubes nos desbarataron el firmamento mientras el whisky "nos subía a los tobillos", que decía el poeta. 
Ahora se anuncia para el 28 de septiembre un eclipse total de Luna.
Idos o lejanos aquellos amigos, guarnecidos en la memoria, espero contemplar el tránsito a duermevela lunar desde el sitio donde las Perseidas, los delfines y el buque anclado sin ancla me acaban de ser propicios. En ese mismo lugar, tiempo ha, vi también a Marte, engrandecido de su pequeñez visual, disputar el predominio al satélite blanco plata. 
(Un año más sin que logre ver el Rayo Verde que emocionaba a Don Rafael Altamira en San Esteban de Pravia,y que mi bisabuelo,Director de la Náutica de Santurce,se empeñaba en que viesen sus nietas en el exilio bélico de la portuguesa Figueira da Foz)
El Eo seguirá maridando Perseidas cuando vuelva a tocar. La presencia saltarina de cetáceos, como este verano, es coincidencia mayor. Habrá mezcolanza con otros prodigios en "el otoño y otras luces", que titulaba el llorado Ángel. El poeta, en su Áspero Mundo, nunca disfrutó, sin embargo, "lágrimas de San Lorenzo", aunque no sé si en su Alburquerque, donde un día, ¡y no era sueño!,"la nieve ardía" 
www.antoniomasip.net
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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Fabtástico.G

Anónimo dijo...

MUY BONITO¡¡¡¡

ABRAZOS.G