viernes, 7 de agosto de 2015

Julio Vaquero sobre las mentiras deHiroshima en su aniversario

Julio Vaquero es un historiador serio y solvente alque sigo desde hace años.Hoy firma un artículo en La Nueva España con motivo del aniversario de Hiroshima que me sugiere una duda,¿habría elPresidente F.D.Roosevelt dado la orden del bombardeo nuclear de su sucesor H.Truman?
En cualquier caso reproduzco unos párrafos de Julio que se pueden ver completos en el periódico en papel y en lne.es




¿Cuáles fueron, pues, las razones que llevaron a Truman a no aceptar esa paz condicionada buscada por los japoneses y a tomar por el contrario la trascendente decisión de lanzar las dos bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki?
En cierta medida pesaron en esa decisión algunas razones de carácter interno. Entre ellas, el temor de que aceptar una rendición con condiciones que permitiese sobrevivir el régimen imperial japonés podía ser mal vista por una opinión pública como la norteamericana que odiaba literalmente a los japoneses con un odio casi visceral y de índole racista. Ese odio se expresaba en insultos como "monos amarillos", "carne de mono", "japos", "no hombres", etcétera. Y no distinguía entre las élites dirigentes del país asiático que habían promovido la guerra y el resto de la población, como sí lo habían hecho los norteamericanos con "los criminales nazis" y "los buenos alemanes". Esa actitud discriminatoria era ya anterior al miserable y traidor ataque japonés a Pearl Harbor en 1941 y, sin duda, se acentuó después del mismo. La expresión material más significativa de esa actitud fue el maltrato y el internamiento masivo en campos de concentración que sufrieron los norteamericanos de origen japonés en Estados Unidos durante la mayor parte del conflicto mundial. No podía, pues, ser bien vista por la mayoría de los norteamericanos una rendición de los japoneses que les concediera el mínimo respeto y aceptase la supervivencia de su régimen militarista. Del mismo modo que la opinión pública no había protestado por la brutal y antihumana campaña de bombardeos con bombas incendiarias sobre la población civil japonesa, tampoco el lanzamiento de las bombas de Hiroshima y Nagasaki era previsible que fuese a ser motivo de descontento civil y político contra la Administración Truman. Al contrario: las bombas atómicas, al facilitar la posible rendición incondicional de Japón, iban a ser bien vistas por la ciudadanía norteamericana por hacer innecesaria la invasión norteamericana programada y, con ello, la salvación de innumerables vidas de jóvenes soldados americanos.
Éstas fueron las razones que adujeron Truman y su Gobierno para aprobar el lanzamiento de las bombas de Hiroshima y Nagasaki. El presidente norteamericano las mantuvo y defendió hasta su muerte sin reconocer ninguna clase de duda ni arrepentimiento por su decisión. Y ello a pesar de que importantes políticos, incluso de su Gobierno, como fue el caso de su propio secretario de la Guerra Stimson, y algunos de los más importantes militares del momento, como Eisenhower y MacArthur, la desaprobaron porque estaban convencidos de que no era necesario su utilización dada la situación de profunda debilidad de Japón.
Senemos hoy bastantes pruebas de que el motivo último de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki estuvo relacionado con el intento del Gobierno Truman de mantener la hegemonía en el futuro escenario internacional dejando en inferioridad de condiciones a la Unión Soviética. En realidad, casi podría decirse que Hiroshima y Nagasaki fueron en realidad las víctimas propiciatorias para conseguir el dominio norteamericano sobre la Unión Soviética en la lucha por el dominio del mundo que se avecinaba entre los dos imperios después del conflicto mundial. 
La expresión en el entorno más cercano a Truman de la verdadera motivación del empleo de la bomba atómica sobre Japón está documentada en varias ocasiones entre los colaboradores más próximos al presidente. Es el caso de uno de los asesores con mayor influencia en estos asuntos sobre él, James Byrnes. En una reunión con varios científicos que pretendían entrevistarse con Truman para aconsejarle que no emplease la bomba nuclear, les manifestó sin ninguna clase de rodeos que él como el resto del Gobierno eran conscientes de que Japón estaba ya derrotado, pero que lo que les inquietaba mucho más era la influencia rusa en Europa y que, gracias a la utilización de la bomba en Japón, la Unión Soviética sería más manejable en ese continente. Las palabras literales que dirigió a Truman el general Groves, director militar del "proyecto Manhattan", dedicado a la fabricación de la bomba atómica y estrecho colaborador de Truman en todo lo relativo a la bomba atómica, son meridianamente claras sobre la finalidad de aquel proyecto: "(Con la bomba) bien podríamos estar en condiciones de imponer nuestras condiciones una vez que termine la guerra". De hecho, Truman trató por todos los medios, como así ocurrió en el último momento, tener a punto la bomba para la conferencia de Potsdam y utilizarla como instrumento diplomático contra Stalin. 

¿Quién le iba a decir a Einstein que las tres cartas que dirigió a Roosevelt pidiéndole (después lo reconoció como uno de los graves errores de su vida) que se acelerara la investigación para fabricar la bomba atómica como elemento disuasorio para evitar su posible empleo en la guerra por la Alemania hitleriana iban a terminar con su utilización por el Gobierno norteamericano como instrumento para lograr su hegemonía en el mundo tras el fin de la guerra?

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Me dio clase en el Instituto (Alfonso II). Un genio... ;-)

Anónimo dijo...

Sí,lo había leído.Muy bueno.M

Anónimo dijo...

Era preciso recordar semejante fecha de la Humanidad o de la Inhumanidad.A

Anónimo dijo...

Amigo Antonio, deseando que la familia Masip se encuentren bien. Sobre el articulo de Julio Vaquero tiene ciertas observaciones que se pueden interpretar de diferentes aspectos. Lo que me tomo el interes

Es que en ningun instante hizo referencia a las atrocidades que se cometieron en contra los prisioneros de las fuerzas Americanas por los Japoneses. No tienen la publicidad que se le dio a las barbaridades inhumanas del Nazismo,

Pero fueron tan cruel o mas. Con un fuerte abrazo y recuerdos a todos. J

Anónimo dijo...

Los japos eran tan crueles como los nazis o ahora los del Estado Islámico