viernes, 17 de julio de 2015

Luis Yáñez en Limerick y Colloto


Mi buen amigo y confidente el pintor Orlando Pelayo que,en su exilio, había peregrinado por toda Europa y el Norte africano, me aseguró una tarde, en Salinas, que el verde asturiano carecía de parangón "salvo quizá en Irlanda, que es de lo poco que no conozco".En "Las mil y una noches" la Tierra Verde se encuentra a la "distancia de siete años".

Ahora resulta que Luis,Dondonluin como le llamo siguiendo el nombre que los vecinos de Coria daban a su padre,estuvo por la isla esmeralda y me pica la curiosidad de si un observador de su calidad, o la de Carmeli,su extraordinaria mujer,podría despejar la incógnita que Orlando me dejó abierta.El oliváceo es pasión en Dondonluin no solo  estética sino por necesidad vital, y verde es también la bandera andaluza de Blas Infante.

La pradería que ilustra "Canta Irlanda",de Javier Reverte, es verde casi americano del colonizado por irlandeses Medio Oeste, con otros dos al fondo, arboleda y montaña.Los tres son verdes amables en su colatura pero ¿cuál sería cercano al genuino de Asturias,que contaminaba los pensamientos de Orlando hace un cuarto de siglo?

Sin duda, jamás me lo va a dilucidar mi querido compañero, bético de Nervión. Su añoranza agosteña de Asturias,no obstante, le aproxima constantemente a nuestra superficie que siente suya desde que,con Felipe González,refundaba el PSOE en las cercanías de Laviana.

Dondonluin está obnubilado en su abuelez, que le hace tan sensible a Asturias como a imaginar sol sin calor inaguantable.

Carmeli y él, al caer la tarde,se iban a los pubs de Limerick, donde los tertulianos improvisan estrofas humorísticas de cinco versos, o "limericks".Nada que ver con la Sevilla del octasílabo y menos con la que veneraban los del 27 en su viaje al "puro cultismo de Don Luis"-esta vez,Don Luis...de Góngora.

Orlando Pelayo, en su genialidad aún viva,quizá haya cambiado de cielo pero el verde astur es suelo que en su sobrevuelo,¡Dondonluin es la prueba!,capta a incondicionales del ancho mundo.

En definitiva,la contraposición verdina entre Eyre y Asturias ¡no tiene color! Dondonluin me da la razón.Orlando,desde muy arriba,puede que a la lejanía de "siete años" del relato de  Scheherezade, o dieciocho más,en línea recta y cuesta arriba,creo que también.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Gracias, Antonio. Muy bien escrito, como siempre.
Un abrazo,
L

Anónimo dijo...

Gracias don Antonio, bello y sentido texto. Verde estoy viendo desde la terraciña del apartamento de COLLOTO, donde relata un enorme macizo de rosas hortensias que esas si que son imposibles de florecer en la tòrrida Sevilla. CARMELI, aquí a mi vera, elogia tu estilo literario.
Un fuerte abrazo. Dondonluin

Anónimo dijo...

Excelente artículo. Un lujo leerte.MJ

ANTONIO MASIP dijo...

Nacho Quintana interpreta que trato de Luis Yáñez,pero que debía haberlo explicitado más.Puede llevar razón.No obstante le recuerdo que en OCNOS,Luis Cernuda está constantemente refiriéndose a su Sevilla sin nombrarla de forma expresa,qué menos que referirme a otro ilustre sevillano con parecido juego de omisiones.

Anónimo dijo...


Nos vemos pronto.
Un fuerte abrazo,A