miércoles, 15 de julio de 2015

Acerca de la Orquesta Roja en Raúl del Pozo

LA ORQUESTA ROJA DESAFINA

Hace un montón de años, tantos que me acuerdo, un avión,fletado por unos diputados nórdicos, nos recogió en Madrid a un grupo de alunados, con la intención de llegar a El Aiún para visitar la Minurso, la misión de la ONU.

Conmigo se subieron en Barajas, el inolvidable José María Laso, filósofo autodidacta,Sanchez Ramos,actual segundo teniente de alcalde de Oviedo,Raúl del Pozo y Cristina Almeida, última galardonada con el premio Purificación Tomás.Iba también un general del ejército del Aire en la reserva, que fue el primero en constatar que un avión de combate del ocupante marroquí nos obligaba a salirnos del espacio de la República Saharaui y dirigirnos a Las Palmas.Todo en medio de una situación bastante tensa en la que Cristina puso un punto de dramatismo al sangrar por las narices ante la descompresión de la cabina del accidentado vuelo.

En Gando, con un aterrizaje de emergencia,fuimos recibidos por bastantes amigos,frente a los que Raúl improvisó unas emotivas palabras sobre el desafuero de la potencia ilegítima invasora del territorio saharaui.Era la primera vez que yo le oía, y desde entonces, sigo atentamente su brillantísima escritura, ahora sustituyendo al desaparecido Paco Umbral.

En esa columna titulaba hace unos días,LA ORQUESTA ROJA DESAFINA,que me prestó por lo bien que Raúl escribe casi siempre y por recordarme la obra de Gilles Perrault que daba motivo a la peroración.Y es que siempre eché de menos que tan magnífico y apasionante libro hubiera tenido escasa repercusión en España.En su momento lo atribuí a que la traducción,hace ya más de treinta,o cuarenta,años me pareció pésima, pero quizá también a que hasta hace poco,y la gijonesa Semana Negra es una muestra positiva relativamente reciente, los temas de espías reales  tardaron en ponerse de moda.A mí,en lo personal, es una literatura que siempre me atrajo, desde que,de crío leí,en las Selecciones del Readers Digest,aquella fabulosa historia de Cicerone,o Cicerón, en la embajada nazi de Ankara.¿Puede la ficción superar a Kim Philby,uno de los cinco de Cambrigde,condecorado por Franco en Teruel y protagonista de otras infinitas hazañas, o a Richard Sorge,que contó a los soviéticos una de las claves para no retener tropas en la Siberia Oriental y ayudar a la derrota de Von Paulus en Stalingrado?

Al lado de esos espías condecorados por los acontecimientos, ¡cuántos siguen anónimos!.En Normandía, se sabe ahora de un ciego, que no despertaba sospechas y retenía la información de su lazarillo, muy niño,que permitió a las tropas del desembarco conocer al detalle el gradiente de las playas.

En fin, me alegra que la Orquesta Roja, que tanto hizo en,y por, la resistencia francesa, siga de actualidad, en una de las mejores plumas del periodismo culto, y,según cuenta Raúl,también entre los políticos emergentes.

1 comentario:

Anónimo dijo...

El corrector automático te había hecho,según creo,la mala pasada de ponerte descomprensiónL.