domingo, 28 de junio de 2015

Paris,no se acaba nunca

París bien sigue valiendo una misa 

París sigue ahí, la ciudad soñada que a Enrique IV le merecía "una misa"es decir el cese de su protestantismo para seguir de Rey.

Conozco bien la ciudad que durante una época, profesional abogado,visitaba una o dos veces al mes,y antes como estudiante y más luego con un amigo vicealcalde,Manolo Diaz Ron,tristemente desaparecido.Ahora Eloina y yo hemos regresado con nuestros nietos mayores, José y Álvaro.Y decir que lo hemos pasado fenomenal es poco."Parìs no se acaba nunca"titulaba Enrique Vila Matas utilizando un aforismo consolidado que supera el de Hemingway de "París era una fiesta".

Podíamos haber optado por Eurodisney como tantos amigos con los suyos pero,clásicos que somos,me acordé de Goytisolo y Ferlosio que consideran al Parque y las recreaciones del gran Walt el genocidio cultural de los niños.Por si acaso, nos aferramos a utilizar la fugacidad de un finde en la Torre Eiffel, el Louvre,el Café de la Paix,callejear en el transportín de una bicicleta eléctrica y el Pompidou/Bobourg.

Y todo con dosis horarias limitadas, mi pata chula para franquear largas colas y un nostálgico paseo en barco por el Sena.

Los chavales ya no se ilustran en la lengua francesa como me pasó a mí, pero París sigue teniendo su charme,o su aquel.Algo hablamos de las buhardillas y de los encuentros de Saint Germain,de las tiendas de libros,bouquinistes,al borde de la Isla De San Luis o del emblema de "Liberté,Egalité,Fraternité":lo importante,sin embargo,era el marco incomparable de un París inolvidable para siempre.

En definitiva, no visitamos Notre Dame ni la Madelaine, salvo por fuera,pero París sigue valiendo una misa.

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