sábado, 6 de junio de 2015

Argüelles Meré sobre Wenceslao en El Comercio

No se es radical en política porque se sea radical en política, sino porque antes se es radical en pensamiento”. Ortega y Gasset.

Conozco a Wenceslao López desde hace muchos años y estoy convencido de que, para el cabeza de lista de la candidatura del PSOE en el Ayuntamiento de Oviedo, ser de izquierdas es algo que va mucho más allá de una cosmética cuestión de siglas. Y esto, que parece tan simple, lo convierte en una “rara avis” dentro de su partido. No deja de ser paradójico el hecho de que, a pesar de haber cosechado unos resultados electorales que están muy por debajo de los que vino obteniendo  el PSOE en el Consistorio vetustense, este hombre regresa al Ayuntamiento carbayón a resultas de dos victorias políticas importantes y meritorias. En primer término, haberse hecho con las riendas de la AMSO. En segundo lugar, haber vencido en las primarias. En ambos lances, no contó con el respaldo oficial de la FSA.
En todo caso, le toca enfrentarse a una situación que lo sitúa de lleno en un tremendo dilema. Y es que, en el supuesto de que Podemos y la FSA no alcancen acuerdos globales en Asturias, tanto en la Junta del Principado como en los Ayuntamientos, no sería improbable que recibiese la consigna de no apoyar la candidatura avalada por el partido de Pablo Iglesias, lo que traería como consecuencia, en el caso de tal cosa sucediese, que el señor Iglesias Caunedo continuase siendo el Alcalde de nuestra heroica ciudad. Y lo cierto es que Wenceslao no podría sentirse satisfecho si el heredero de Gabino de Lorenzo en la Alcaldía continuase como primer edil.
Wenceslao López se encontraría, así las cosas,  en un “salsipuedes” tremendamente incómodo.Si, de suyo, un tripartito implica, en la más favorable de las hipótesis, problemas y desencuentros más o menos inevitables, una falta de acuerdo entre las fuerzas de la izquierda garantizaría un continuo malestar de difícil salida.

Se da el caso, además, de que nada tiene que ver Wenceslao López con la llamada “casta política” que viene denunciando, con razón, desde hace tiempo Podemos. Pero, tras haber anunciado IU que votaría a Ana Taboada como Alcaldesa, que llegue a formase en Oviedo un Equipo de Gobierno de izquierdas depende sólo del PSOE.
Y, más allá de las discrepancias inevitables entre distintos partidos, con su toma y daca consiguiente, con cesiones por parte de todos para que los acuerdos se alcancen primero y se cumplan después, no parece fácil, al menos a priori, que el PSOE pueda decidir sus apoyos en Oviedo con independencia de lo que suceda en otros Ayuntamientos y en la gobernabilidad de esta tierra.
Lo contradictorio del caso viene dado, insisto, por el hecho de que le va a tocar a Wenceslao la decisión última para que en Oviedo pueda haber tras el largo periodo del gabinismo un gobierno municipal de izquierdas, y no sólo de izquierdas por las siglas de los partidos que lo formen y conformen, tal y como podría suceder en otros Ayuntamientos en los que, más allá de las siglas, el izquierdismo estuvo, en el mejor de los casos, muy aguado y desvirtuado.

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