sábado, 2 de mayo de 2015

Evocación del encuentro cuatrimestral con Cercas,Antolin,Menendez del Vallle,Yáñez.,Carmen Romero...

Con vistas al Naranco Viaxe a las vecindades de Cunqueiro Viaxe a las vecindades de Cunqueiro Antonio Masip "Un mundo mágico es el haz del mundo que nosotros, los pobres mortales, estamos contemplando por el envés. Mago es quien sabe leer el anverso". Álvaro Cunqueiro Mi idolatrado Cunqueiro sigue cervanteando, Goytisolo dixit, entre las brumas mindonienses. Y de ahí al Eo. No podía ser de otra manera. Cuando Antolín Sánchez Presedo nos convocó a Betanzos, bien sabíamos, al menos él y yo, no sé si el resto de la camada de antiguos compañeros del estrasburguense Pont des Vogues, que atravesar el mundo de la Santa Compaña y demás realidades, que nunca ficciones, no se puede hacer sin pagar fielato al "nieto, por parte de madre, de una sirena". Los topónimos de la carretera (Abadín, Mondoñedo, Lourenzá, Guitiriz, Villalba...) fueron apareciendo en carteles azules en el marcado territorio del mindoniense genial. Cerca Pastoriza, Meira, Ribadeo... Betanzos mismo forma su vecindad, con la prominente traza de galerías blancas y su conseguida asimetría de artista indomable. Con ser mucho, algo faltaba para adentrarse definitivamente en el mundo de falsos bretones, mágicos merlines, juglares provenzales, trovadores artúricos, prerrenacentistas florentinos... La terca niebla vino en cuanto la evoqué para mis adentros y sobre la carretera, el camino transversal con el que jamás se encontraron los cunqueiranos personajes, giraba la, enorme por su proximidad, hélice de un molino de viento y electricidad. Como la bruma tapaba la base pilar, daba la sensación de que flotaba sola en el aire, fiel volandera que es, sin mano ni soporte según el logro inigualable del Teatro Negro de Praga. Hubo instante que mis muchos miedos a la inestable ubicación corpórea me hicieron temer por el gigantismo móvil del mastodonte. Al parabrisas llegaban las gotas que huían de las aspas que rasgan la neblina en agüilla racheada. Eran lágrimas de amenazante cetáceo, la ballena blanca de Melville, que llora a los lados tal las bíblicas plañideras, que Torrente Ballester bien conocía de funerales de primera. Pero ni don Gonzalo y su río mandeo, con las lampreas surcando Betanzos hacia el puertecito, ni CJC, con su duro personaje que odiaba La Coruña, ni don Álvaro y sus leyendas do Miño, ni Celso Emilio en su larga noche, pudieron imaginar la roseta de los vientos subida en lomos de húmeda gasa sedosa espantando lluvias: "e a Dios no vento que pasa -no longo vento das chairas e dos bosques- sin temor, sin negruras, sin cadeas". Cunqueiro, que no pasó por las informadas prisiones de Argel, no alcanzó tampoco a imaginar a la par de Cervantes la repoblación de molinos en Campo de Criptana antes de que en la superficie manchega surgieran como champiñones. La vacilación entre molino y gigante explica mejor la reacción del caballero viendo el grandonismo de este armatoste de invisible grano, a brazo partido del viento. Don Quijote no se topó molinos de tipo holandés y sí gigantes. En viaxe hacia Betanzos, al encuentro con el Caballero del Verde Gabán, no podían faltar tampoco ni molinos ni gigantes bondadosos, venidos de Coria, de Ibahernando y de Menorca, mis benéficos refuerzos morales, ante tan desigual acometida fundamentalista circundante por encima de mis inermes osamenta y carruaje. Cunqueiro vivió sumido en las contradicciones y ambigüedades de su tiempo doliente y de su bandería, pero nos queda su escritura, precursora de Macondo y otras lejanías que harían más fortuna de reconocimiento literario. Para Betanzos Eloína pronosticaba tortillas como las que el bueno de Domingo García Sabell vio dar cuenta a Valle Inclán y otros comelitones. Pero no, fue mucho mejor chez San Andrés, nombre evocador del plagio póstumo de CJC: los diversos peces recién pescados nos dejaron satisfechos y exhaustos. Un encargado de nombre regio nos hizo sentir que donde hay producto, y lo probé casi todo, no hay ni Valle ni Torrente que nutra y se resista. De vuelta debería encontrarme con el gigante Briareo, cogiéndolo por la espalda, pero, como le sucedió al vagabundo celano al pasar el Eo y aún Oviedo, mi duermevela de los efluvios mágicos del Ribeiro en contacto con mariscos y pescados y almendrados brigantinos, me hicieron olvidar que reandaba el territorio del gran Cunqueiro hasta llegar al mío, al que le dicen Paraíso Natural, conmemorado ahora en la guía de Manuel Fernández, "El nieto de Celo Xuan", que presentará Libroviedo mediado mayo. Compartir en TwitterCompartir en Facebook

20 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola, Antonio!
Ya veo que te gusta Cunqueiro. Habrás leído Merlin y familia, por lo menos.T

Anónimo dijo...

Muy interesante artículo.JMD

Anónimo dijo...

Muy bonito tu escrito de tus experiencias en tierras gallegas, que tanto le gustaban a mamá y a las que siempre viajaba con la lectura de otra grande de las letras, Rosalía de Castro.

Un fuerte abrazo
E

Anónimo dijo...

Qué,bonito,Antonio.C

Anónimo dijo...

Me gusta tu sabatina , que sería de esta sociedad sino quedasen Quijotes , estoy viendo salvados y me agrada saber que todavía existe esa locura solidaria , ese no rendirse , quiero creer como dijo Goytisolo en su discurso que todavía se puede. Yo no me rindo y ,pienso que si queremos , podemos. Sigo con mi lucha. Un abrazo
E

Anónimo dijo...

que gran escritor malogrado por la malvada ambición política!
A

Anónimo dijo...

Estupendo,tío.M

Anónimo dijo...

Tus sabatinas cada vez mejores.L

Anónimo dijo...

Me has animado a leer a Cunqueiro.A

Anónimo dijo...

Antonio, es un placer leerlo ... y un poderoso estímulo para volver a Cunqueiro.
La literatura amplía el universo!!
Abrazos,A

Anónimo dijo...

Uno de mis tres escritores españoles intemporales: Conquerir, Baroja y Josep Pla.T

Anónimo dijo...

buen relato.Te felicito y aprovecho para hacerlo también por tu cumple.B

Anónimo dijo...

Al felicitarte esta mañana, creo que te decía que este artículo me ha parecido magistral. Gracias por ofrecernos lo en una fecha tan importante. Un abrazo.M

Anónimo dijo...

El tiempo acentúa y aquilata tus cualidades literarias y poéticas gran Masip, aunque no dices nada de Trillo y Pujalte, adelantados de Margallo, Luis de Grandes y demás cuadrilla de robamantecas. Un abrazo. L

Anónimo dijo...

Muy buena prosa.I

Anónimo dijo...

Antonio, acabo de leer tu artículo que me recuerda a D. Camilo. Me dejas asombrado no sólo por el dominio de la literatura sino por la geografía, ... y, sobre todo, por el uso fresco del lenguaje.
Espero seguir disfrutando desde casa de próximos envíos.M

Anónimo dijo...

La crónica es una preciosidad. Enhorabuena..EMV

Anónimo dijo...

Me gustara verte. Estas en vena literaria.
José Manuel

Anónimo dijo...

Fino, elegante y muy literario tu artículo "viaxe a las vecindades de Cunqueiro", tan galego, tan de niegas y misterios, tan bello pero tan distinto a mi mundo luminoso y azul de Juan Ramòn, Machado o Federico. Deberías presentarlo a un concurso, de verdad.
Un abrazo
Luis

Anónimo dijo...

Me interesó mucho más recordar la historia de cuando los canónigos de Mondoñedo retuvieron a la esposa de Pardo de Cela para que no le diese tiempo de llevar el indulto de los Reyes Católicos. El puente del Pasatempo. Que hoy un personaje de horca y cuchillo como el mariscal sea in símbolo para los nacionalistas gallegos da que pensar. Que oscura es nuestra historia medieval. Como para convertirla en fiesta. Te mando foto del puente, entonces única vía de acceso a la ciudad por camino Real.A