jueves, 16 de abril de 2015

Fallece Floro Muñiz Uribe

Fallece Florencio Muñiz Uribe, 'Floro', arquitecto municipal de la ciudad durante casi 35 años Florencio Muñiz Uribe, en un banco del campo San Francisco. Florencio Muñiz Uribe, en un banco del campo San Francisco. / E. C. Era el autor del proyecto del paseo de Los Álamos, de la renovación del palacio de Velarde como Museo de Bellas Artes o del Tartiere para el 82 GONZALO DÍAZ-RUBÍN OVIEDO 16 abril 2015 07:39 12 0 El retrato del que fuera arquitecto municipal desde 1956 a 1991, Florencio Muñiz Uribe, fallecido ayer en Oviedo, tiene muchos trazos. El exalcalde y amigo, Antonio Masip, le atribuyó ayer alguna «genialidad» y, además, «el buen gusto» profesional que preservó, junto a Joaquín Suárez y César Fernández-Cuevas, Oviedo «de las barbaridades que se hicieron al diseñar las ciudades en los 60, como sucedió en Gijón». «Fue un arquitecto sensible, con gusto. Ya había colaborado con mi padre (el también alcalde, entre 1957 y 1963, Valentín Masip). Dentro de la modestia de los recursos de la época mantuvo una cierta idea de ciudad», elogió el exregidor, consternado por la noticia del fallecimiento de «un amigo» al que, todavía el domingo, saludó en el almuerzo en el Club de Tenis. De Floro recordó «la intuición genial» que permitió descubrir el Caño de El Fontán. De la histórica fuente y humilladero de foráneos se intuía que había sido tapada por el duque del Parque a principios de siglo. 90 años después nadie sabía dónde estaba. «La gente creía que en el centro de la plaza», apunta Masip, pero el empeño del concejal Avelino Martínez, una fotografía de 1907 y «la genialidad de Floro, que interpretó el gesto del peón, que se dio cuenta de que estaba tapando algo» permitió redescubrir el caño. Tartiere y mosaicos «Era un clásico, un arquitecto municipal por excelencia, con una manera de entender la función pública que venía de otra época», recordaba un compañero de profesión que coincidió con él en el Ayuntamiento. «Un tipo muy original». En su larga trayectoria, compatibilizó la función pública con la arquitectura privada. Suya fue la reforma integral del antiguo Carlos Tartiere para el Mundial del 82, en la que reprodujo las soluciones de la tribuna norte de Sánchez del Río en el resto de las gradas con un presupuesto ajustado y a un ritmo notable para dar al campo la imagen con la que muchos oviedistas sueñan aún. Aunque no coincidió con el gran ingeniero municipal, Muñiz Uribe fue uno de los encargados de convertir el proyecto de aquel para el Palacio de Deportes en realidad. Lo hizo en colaboración con Fernando Cavanilles y Joaquín Suárez. Con otro Suárez, con Antonio, dio forma al paseo de Los Álamos en 1965. Muñiz Uribe hizo el proyecto y convenció al artista asturiano para que hiciese el mosaico, con el mármol de desecho cedido por Belarmino Cabal. La historia se repitió en la obra de la sede del Banco Herrero, con Floro como proyectista y Antonio Suárez realizando el mosaico. También confió en el arquitecto, la Diputación la reforma del palacio de Velarde como Museo de Bellas Artes donde solucionó algunas de sus carencias. El funeral se celebrará esta tarde, a las cinco, en la iglesia del Corazón de María.

1 comentario:

ANTONIO MASIP dijo...

La información es de Pío Rubín en El Comercio