miércoles, 11 de febrero de 2015

Mamá Estado

Hace más de 30 años que el, entonces, discreto plantel de economistas liberales peroraba contra Papá Estado por mantener empresas públicas intensivas en trabajo, subvencionar a jóvenes con iniciativa y sin emprendimiento y a gente que cobraba cualquier tipo de prestación. Papá Estado y sus parásitos. Freudianamente, los liberales proponían matar a Papá Estado. Ahora sabemos para qué. Aquella vanguardia de las grandes empresas, con sus extremidades de constructora y su abdomen de banco, quería encamarse con Mamá Estado para estar cerca del calor y del alimento de sus tetas. No sólo Freud hizo fortuna con el complejo de Edipo. Cuando estos tíos dicen lo de "sin complejos" también se refieren a eso.
Las constructoras, grandes mamíferos, nos señalan la paja en el ojo ajeno mientras cobran por colocarse las vigas en el propio y, a costa de oírlo, acaba pareciéndonos normal todo. Fue noticia que Tsipras prometiera luz y techo a los griegos pobres (que viene a ser lo mismo que los pobres griegos) y hay comentaristas a los que les pareció mal. Si un presidente del gobierno no puede prometer eso en un país en catástrofe lo mejor es que dimita. Oímos todo el día que hay que apoyar "a las empresas, que son las que generan riqueza y crean empleo" y, aunque no se pueda negar, puede comentarse que no llega abajo demasiado empleo ni, con él, demasiada riqueza y que la sociedad tiene más colectivos en los que confiar.
¿Las empresas también apoyan desinteresadamente? No se ha podido probar una relación entre las empresas que hicieron donaciones al PP y los contratos públicos hechos desde gobiernos populares. La rajatabla de esta premisa sólo permite pensar que dieron grandes sumas desinteresadamente -y en contra de sus intereses- para facilitar la redistribución de la riqueza empresarial financiando al partido que concedió contratos millonarios a la competencia. Puro altruismo.

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