viernes, 13 de febrero de 2015

La policía retira un burro atado en la calle...

Acerca del burro hallado en la calle "Manuel Fernández Avello".

"La policía retira un asno atado a una farola en la calle Manuel Fernandez Avello". La sabrosa gacetilla así titulada de La Nueva España coincide con el centenario de Platero, aquel jumento "todo de algodón",idealizado por Juan Ramón Jiménez, que era lo único que Ángel González desvalorizaba del Nobel de Moguer, aunque,por el contrario,es lo que me sé de memoria,de los tiempos en que el P.Jesús Álvarez,de los dominicos,enseñaba a leer pausado en ese libro de oro,poema en prosa de la literatura universal.

¿Quién se dejó un pollino en una farola del siglo XXI, aunque fuera imitación isabelina,o fernandina,del XIX?

El Cid Campeador, que estuvo en Oviedo, pidió los esponsales de Jimena a caballo, por si acaso,mientras su séquito,sin tanto miedo a tener que salir de estampida,le acompañaba a lomo de mulas y asnos. Ramón Gómez de la Serna, que estudió en Oviedo los primeros cursos de la carrera de Derecho, subía en burro desde El Fontán al Naranco  y,por los veranos, organizaba excursiones juveniles de Salinas a Santa María del Mar, de las que daba cuenta la prensa madrileña.El gran Ramón, declarado autor de greguerías y del propio género "ramonismo",habrá sido el último intelectual a montar en burro por las calles de Oviedo.

Sin embargo,durante largos años luego, las lecheras llegaban con sus animales hasta la entrada al casco urbano.En la finca,o Quinta,Roel,donde los actuales Instituto Alfonso II y Auditorio,dejaban la asnada mientras se repartía a pie la leche por las casas.La prohibición expresa era no cabalgar monturas semovientes hasta el Palacio, tipo vienés, de la Diputación, hoy Junta General del Principado.No había farolas en que atar los burros ni luz eléctrica callejera ni de gas a sostener de pie en el entonces borde urbano,próximo al llamado "Campo de Maniobras", con riesgo de mezclarse y contagiar a la yeguada militar,más considerada y aseada.

El que se adentró ahora hasta la calle  de Manolo Avello es de dueño tan osado y quebrantador de vetustas y exquisitas disposiciones municipales, que se ha arriesgado a que la policía municipal lo interviniera para siempre, como la moto de Don Ignacio Quirós Estremera,felizmente devuelta tras tres lustros de pleito.El burro atado no llegará,en principio, a vivir tanto ni Manolo Escobar le puede cantar ya por la pérdida de carromato ni pervive la peña gastronómica que,junto al antiguo Matadero,en la calle Fernández Ladreda,daba cuenta todos los Febreros de "las dulces carnes de un burrín".

No obstante, está aún por ver, vista la sesuda Comisión de los dineros no explicados en la Junta General del Principado, si en el colmo del sarcasmo surge de nuevo la representación de la imperecedera comedia de Friedrich Dürrenmatt,"Proceso a la sombra de un burro", con la disputa entre "un dentista y un asnero por el alquiler de una sombra",que dio lugar a que todos los habitantes de la ciudad,por supuesto en la Grecia del Siglo V a.c.,se manifestaran sobre "corrupciones","corruptelas" y toda la parafernalia del caso. No en vano, Maxi Rodríguez,el autor humorista asturiano del momento,declaraba que "si subiera a escena lo dicho a la puerta de la Junta General no lo cree nadie" al considerar  que "algunos de los últimos episodios regionales superan con creces las ficciones de la imaginación más atrevida: Los dramaturgos,lo tenemos cada vez más difícil".

Tranquilos,no hay emulación posible a Dürrenmatt,el burro de su farsa generaba,en el sol del desierto de Tracia,una sombra fantasmal que no cabe en el invierno astur;por no parecerse tampoco da sombra alguna la farola de la calle Fernández Avello y el culpable señalado por los ciudadanos de hace tres milenios era el "burro del universo".

21 comentarios:

Anónimo dijo...

Antonio,yo muy cerca de los ochenta si fuese mucho pedir un favor o si quieres consejo:verás,yo no sé si por la edad u otras cosas,cada vez entiendo menos tus artículos.Empiezas con una cosa saltas a otras que para mí no tienen nada que ver y terminas cmo al principio.Perdona mi ignorancia,es mi contestación a este artículo del burro de marras.Volver a la Universidad ya es tarde.Un abrazo.J.M.

Anónimo dijo...

No había leído lo del burro.Hablando de política no hay por donde cogerlo¿tu entiendes algo que eres veterano?Jm.

Anónimo dijo...

Me he divertido leyendo lo del burro en la calle de Manolo Avello.M

Anónimo dijo...

Me gustó mucho pero no sé si te entenderán.Ana

Anónimo dijo...

Me ha parecido muy ingenioso.Hoy el burro,del q había un ejemplar en cada familia campesina asturiana,ha pasado a ser una especie en extinción.Es una pena:preferiría que hubiese más burros y menos corruptos que,por desgracia,aparecen atadas a la turbulenta actualidad.
Lo dicho,Antonio,disfruté leyendo tu artículo sobre los burros de Oviedo.Je

Anónimo dijo...

Muy buen comentario.D

Anónimo dijo...

Meencantó.MJ

Anónimo dijo...

Muy bonito.Gracias.Por cierto vaya carajal en nuestro partido.G

Anónimo dijo...

¡Genial!Ye Plateru!C

Anónimo dijo...

Está estupendo.Co

Anónimo dijo...

Bien.Saludos.F

Anónimo dijo...

Muy bueno.C

Anónimo dijo...

Muy divertido a la par que ilustrado.Me quedó atónita con el jumento abandonado!C

Anónimo dijo...

El jumento y la farola isabelina" con que hoy nos regalas es,como tú,brillante.Confiamos muchos no te faltenunca tu disposición y tu inquebrantable capacidad de contar y hacer cosas saludables para tu ciudad.Un fuerte abrazo.J.B.

Anónimo dijo...

Muy buen comentario.JD

Anónimo dijo...

Muy entretenida. Ya la había leído esta mañana.
Un abrazo
A

Anónimo dijo...

Avisa cuando no vaya salir el sábado en papel.O

Anónimo dijo...

Está bien escrito pero tienes que explicarlo todo pues hay asuntos que tratas y no sigo.A

Anónimo dijo...

Manolo Calvo,ahora expuesto en el Museo Evaristo Valle,dejó de ser veterinario cuando de estudiante se asustó hasta lo irresistible con la trepanación de un burro en una clase práctica

Anónimo dijo...

Respuesta de Pedro Luis Fernández,de Fade,a su opinión sobre la Comisión Villa:

-me parece extraterrestre

Anónimo dijo...

En la comisión Villa sé prueba el aforismo de q desde lo sublime a lo ridículo no hay más q un paso