lunes, 19 de enero de 2015

Javier Fernández sobre Piketty y muchas más cosa en digital Asturias24

¿Qué le parece la propuesta de Piketty de gravar las grandes fortunas? ¿Es realista, posible?
Debería serlo. La tesis de Piketty es correcta, y por eso ha provocado tanta contestación en el mundo académico más vinculado al liberalismo económico. Como disientas de las tesis dominantes en esa materia, inmediatamente, desde los centros de pensamiento, los think-tanks, las revistas especializadas o las cátedras subvencionadas comienza de manera inmisericorde el ataque. A Piketty lo han tachado de comunista; a un tipo que nació el año que cayó el muro de Berlín. No puedes decir eso si lo lees de verdad... y yo lo he leído, ¿eh? Lo leí en francés --que aún me queda algo de cuando era niño--, y lo he leído ahora en la edición española, y el libro es magnífico. La tesis, ya se sabe: si el retorno del capital es mayor que el crecimiento económico, eso lleva a acrecentamientos patrimoniales que hacen que la desigualdad se dispare. Eso está muy bien avalado por los datos estadísticos e históricos, es un libro muy bien escrito que recurre incluso a Jane Austen y a novelas del XVIII inglés y el XIX francés para mostrar cómo se veía la distribución de la renta. Lo que dice Piketty dice es, sintéticamente, que se puede  producir un acrecentamiento patrimonial que al final va contra la eficacia económica, y que también va contra la democracia.
¿En qué sentido?
La tesis es que no puede haber una economía fuerte ni una sociedad cohesionada si no hay también un fuerte compromiso en la lucha contra la desigualdad, y que eso afecta a la democracia misma. La enorme desigualdad de los siglos XVIII, XIX duró hasta la I y la II Guerra Mundial, en la que se disminuyó por la disminución de los patrimonios, la llegada del welfare y demás. Pero ahora los patrimonios están aumentando, la riqueza no ganada aumenta y el impuesto de sucesiones y este tipo de cosas se eliminan. Eso, desgravar la riqueza no ganada, tiene algo que ver también con el elemento básico en el que reposa la legitimidad de las sociedades modernas, que es la meritocracia. Ese es su elemento legitimador. Si se producen aumentos patrimoniales de gran dimensión y no se grava esa riqueza cuando se traslada o se cede a través de donaciones y sucesiones, eso se hace difícilmente compatible con la meritocracia como sustento básico de lo que es una sociedad moderna. Son tesis que, desde luego, comparto al cien por cien.
Falta llevarlas a la práctica.
Es muy difícil, naturalmente, porque supondría una fiscalidad distinta para las grandes transacciones financieras y en relación a la riqueza. Es normal que se resistan. De todas maneras, nunca los cambios se han hecho sin conflicto --hablo de conflicto político--, pero Piketty denuncia, y hace bien, uno de los males del sistema de acumulación de capital moderno.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No es una respuesta. Es que hace tiempo que me preocupa la actitud de los "nuevos" dirigentes de nuestro partido y otros no tan nuevos que han comprado lo que ya se ha convertido en tópico : "la transición fue la madre de todas las corrupciones", que "la Constitución es una chapuza", Que todos los políticos son unos corruptos" , que hay que "acabar con lo viejo"., todavía no se han agredido a decir "acabar con los viejos"....en fin "que peor imposible". Y nosotros sin replicar, aceptando partir de la falacia de que hay que elegir entre soluciones jóvenes o viejas, y no entre buenas o malas, claro que entienden que las llamadas jóvenes son las buenas y las otras las malas. Aceptar la ignorancia de la historia, tomar la memoria histórica únicamente par rescatar huesos y recuerdos sin duda emocionantes, pero negarla para rescatar las ideas de libertad, justicia social, igualdad, educación, sanidad y servicios sociales par todos, ideas "viejas" que no sólo se recuperaron en estos 30 años sino que se pusieron en práctica, con limitaciones pero que supusieron un indudable paso hacia adelante. Se olvida que que nuestro partido hubo algunas decenas de corruptos, pero también cientos de miles de de personas integras, trabajadoras y luchadoras que no merecen el desprecio que les lanzan desde pablemos y asumen otros muchos. Personas como Avelino Pérez al que cita Javier Cercas en el Pais Semanal, y otros muchos avelinos (no me refiero a los que comparten este nombre sino a los Barbón, Cándido Riesgo, Pablo, Emilio Llaneza…. y tantos otros que conocemos y muchísimos más que desconocemos. La regeneración moral que tanto demanda la sociedad podemos hacerla desde dentro y no esperar a que nos la traigan otros. Será necesario corregir errores y enderezar el rumbo.
A

ANTONIO MASIP dijo...


las recomendaciones que Thomas Piketty hace en la última parte de su libro son insuficientes. Thomas Piketty cree que la solución al enorme crecimiento de las desigualdades es gravar el capital a nivel internacional, impidiendo esta concentración de capital. El hecho de que él proponga que haya un impuesto mundial sobre el capital ha generado escepticismo acerca de que, con las coordenadas de poder existentes en el mundo, ello sea factible. No me distancio de esta propuesta. Ahora bien, a nivel estatal, sí que creo necesario y factible que las rentas del capital se graven, al menos, al mismo nivel que las rentas del trabajo, una propuesta realizada periódicamente por las izquierdas y raramente ejecutada.

Pero la reducción de las desigualdades necesita no solo la bajada de lo alto, sino también la subida de lo bajo. Es decir, no solo se necesita gravar el capital (y de las rentas superiores, detalle, este último, que Thomas Piketty apenas cita) e incluso el control público de este capital (que Thomas Piketty tampoco cita), mediante la nacionalización o regulación, sino también el incremento de las rentas del trabajo, algo que Thomas Piketty tampoco toca. Estos silencios y su desatención al contexto político que define este conflicto capital-trabajo son puntos débiles del libro, que limitan la comprensión de lo que ocurre.

Y es ahí donde Thomas Piketty es también limitado. Varios autores hemos subrayado que en la base de la crisis actual está el conflicto capital-trabajo, enfatizando que el capital ha estado ganando la lucha de clases diariamente, creando la crisis financiera, económica y social que se conoce como Gran Recesión (Ver mi artículo “Capital-trabajo: el origen de la crisis actual”, Le Monde Diplomatique, Julio 2013). Pues bien, la solución pasa por revertir esta lucha de manera que los que ahora ganan pierdan y los que ahora pierden ganen. Pero es el tema político sobre el cual Thomas Piketty no dice nada, lo cual es sorprendente, pues en su introducción al libro hace una crítica excelente del conocimiento económico enseñado en la academia de EEUU (y yo diría que también en Europa), vacío y desnudo del contexto político y social que lo determina. Los llamados problemas económicos son, en realidad, problemas políticos, y por mucho que se intente silenciar, la lucha de clases continúa siendo, como bien dijo Karl Marx, el motor de la historia. Como esta lucha de clase toma lugar, y a través de que instrumentos, es el mayor reto del análisis de la realidad con el fin de cambiarla. Thomas Piketty ha dado un paso en esta dirección pero sus silencios deberían rellenarse para poder entender, incluso mejor, como esta lucha toma lugar hoy en los dos lados del Atlántico. ^Prof. V. Navarro

Lazarillo dijo...

Antonio, estoy buscando tus notas biografía sobre Javier Bueno. Mi correo: poblabrel@yahoo.es
Félix