lunes, 18 de agosto de 2014

Hemingway/Faulkner/Gracia Noriega


Asistí a gran parte de la jornada monográfica, memorable, que La Granda dedicó a Ignacio Gracia Noriega, que a mí me parece uno de los mejores escritores de nuestra contemporaneidad. Nacho se confesó, en La Granda, una vez más seguidor de William Faulkner y de Ernest Hemingway, en lo que ahondaron Melchor Fernández Díaz, Paco Sosa Wagner, Santos Sanz Villanueva y el académico y yerbato Salvador Gutiérrez Ordóñez.

Nacho sigue tanto a esos escritores norteamericanos, Faulkner y Hemingway, como denuesta a cada instante al llamado "boom sudamericano", por más que la mayoría de estos (Vargas Llosa, Gabo, Bryce Echenique, Carlos Fuentes, Pitol...) se reconozcan también en el creador del topónimo Yoknapatawpha y en el famoso autor de "El viejo y el mar".

Contra lo que alguien ha dicho, puedo asegurar que el Permalles de Gracia no está en absoluto inspirado en Macondo sino, a mi modo de ver, en Faulkner, a cuya lectura accedí en el Colegio de los Dominicos, gracias a Nacho, que me animó a leer "Monje" que encontramos en la biblioteca de mi padre, dentro del volumen "Gambito de caballo".

El uso de topónimos alternativos, por lo demás, ha sido muy frecuente con Oviedo que es "Vetusta" en la clariniana La Regenta; "Pilares" en Tigre Juan; "Lancia" en El Maestrante de Palacio Valdés...

De Hemingway, gracias a la ayuda de Julio Paquet, apenas reconocido hoy, pero que fue una personalidad inquieta de nuestra Asturias hace todavía muy poco, pude probar, en mi "Oviedo al fondo" que estuvo en Asturias al menos una vez, pues otras supuestas presencias en las que se le considera pescador de truchas en el Narcea, quizá sean puramente leyenda.

Un mediodía en que acompañaba a mi mujer a un Congreso médico en Chicago, me dio por tomar un taxi y dirigirme al pueblo de Oaks, donde está abierta la casa natal del escritor. Por cierto, solo abría una vez por semana, precisamente el día que casualmente llegué yo por allí, y sólo fuimos dos visitantes en aquella tarde.

Debía ser de Noviembre de 1993. Muy cerca estaba también la casa natal del arquitecto Franz Lloyd Wright, en la que comparecí luego, que, esa sí, estaba repleta de turistas y compradores de souvenirs. Laseñora que mostraba, como guía, la primera biografía de Hemingway sostenía que el novelista no tenía muchas simpatías en su mismo pueblo natal, como antes escuché de Stendhal en su Casa de Grenoble.

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