domingo, 31 de agosto de 2014

De Caronte a Anleo o viceversa. 

En el examen de acceso a la Escuela Oficial de Periodismo- sería 1963, convocatoria arriba o abajo- una de las preguntas cuya respuesta era difícil para el general de los examinandos no enchufados y con la que cabía suspender la prueba, dado el corporativonumerusclausus, producía cierta perplejidad: "¿cuál es el problema de la Plaza de toros de Las Ventas, Madrid?". A mí, que amagaba sin presentarme, se me antojó como respuesta imaginativa, "Que es ligeramente ovalada". Nadie podría probarlo ni asegurar que la circunferencia del coso fuera perfecta.

Ha pasado medio siglo y me entero de que la órbita del satélite Caronte sobre Plutón es precisa yligeramenteovalada.

En aquellas calendas del rockandroll ni se sabía, sin embargo, de la existencia de semejante cuerpo celeste, bautizado mucho después, Charonen inglés, y apenas casi nada de un Plutón del que las enciclopedias escolares daban como el onceno y último planeta en conocerse. Listín que ha crecido y/o menguado.

Caronte o Charon  está llena de intriga con un océano subterráneo, probablemente en proceso de congelación, que pudo ser el agua, (H2O, para la ciencia) que tanto, dicen, explicaría.

¡Hasta veintinueve veces más hay entre Plutón y el sol, que de este a la tierra! asegura una revista de cosmología.

Si  Plutón y Caronte no estuvieran tan lejos para nuestra vista quizá apareciese en las noches agosteñas como hace un par de años  vinieron hasta nosotros, muy apreciables, dos lunas por su aspecto, Júpiter y Marte. Así los contemplamos al fondo de la ría del Eo, que llegué a imaginar las estelas de Dámaso Alonso y Luis Cernuda, poetas que, en lo personal, se repelían y se dijeron de todo, pero que se encontraron con fría cordialidad en el desaparecido Hotel Guerra, de Castropol, en el año 35 del pasado siglo. El espectáculo jupiterino, ya casi mediada la segunda decena del XXI sigue induciendo a la Santa Compaña de Don Álvaro Cunqueiro, casi en puertas de su Mondoñedo, por encima de la aldea lucense de Ove, que alguno vio origen del topónimo Oviedo.

Cunqueiro es homenajeado por Francisco Rodríguez en el Palacio rehabilitado de Anleo, colocando un retrato de Álvaro Delgado entre la exquisita y magnífica nómina de lo más granado y/o terrible del siglo XX.

Caronte invisible, también en la mitología ayuda a pasar la laguna de la Estigia, en la línea frontera del Paraíso.

Y en ese borde paradisiaco natural, que expresamente llamaba también Estigia, enmarcaba Cernuda al río y la ría del Eo.¡Con qué recalcitrante insistencia pretenden obligarnos a denominarla Ría de Ribadeo,sesudos ribereños de los que se mofaba Dionisio Gamallo Fierros, ahora de centenario, para el que tampoco era anatema que, en tolerable reduccionismo, hubiese partidarios de apelarla Ría de Abres.

Los exámenes de periodismo antes de que hubiera una carrera reglada eran hilarantes en su rebuscada extrañeza y, tras haber estampillado a tantos por méritos políticos nacionalsindicalistas, se volvían exigentes hasta lo inimaginable con  centenares de jóvenes, deseosos de una profesión y de un carnet a los que se intuía renovado prestigio y futuro. La espiral de mitología y astronomía es, por el contrario,  moneda corriente, de aprobación general, pero la coincidencia en el Eo de la Estigia no es más casual y divina que el Paraíso mismo en su borde astur.

La mixtura de mar océana no se congela entre Ribadeo y Figueras y Castropol ni de Anleo a Navia o El Espín; para semejante mágica glaciación hay que llegar a Caronte y eso está, de momento, muy lejos.

En Anleo se queda el siglo XX entre paredes del trece y del dieciocho.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Enhorabuena, no sabía que los leones fueran tan buenos con la pluma ni que tuvieran memoria de elefante.

Abzs desde la ría de BETANZOS

Antolín

Anónimo dijo...

Gracias Antonio por tus interesantes artículos. Iras mañana a la fiesta de la rosa en el fundoma?. espero verte por allí y saludarte. Abrazos de F

Anónimo dijo...


> Ahora que no me dejan seguir en la sanidad pública por haber cumplido 65, cosa que en los que queremos y estamos en condiciones de seguir no se entiende ni lo comprenden nuestros pacientes, más que por motivos económicos... En fin, tengo algo más de tiempo y acabo de terminar un tercer libro tuyo, Oviedo al fondo (S Cañada, 1989), la Sirenita (Nobel, 2003) y ahora De Oviedo a Salinas (Nóbel, 2002), y cada uno me ha ido descubriendo tu amor por esta tierra y la cultura que emanas, de una manera cercana y sincera, tanto que sorprenden tus confesiones familiares y juveniles, donde contrasta tu actitud de izquierda conocida con el ambiente claramente burgués que facilitó el acceso a la cultura, la política o el nivel de vida. Son lecturas agradables y tiernas, que llenan de sentido a Oviedo, Asturias, Salinas o Figueras..., y los contactos que facilitó tu alcaldía, Tribuna o la Fundación Ppe, que tú amortizas positivamente para la literatura.
> Ahora empiezo con Desde mi Ventana, y deseo que no dejes esta actividad que parece fluír de manera tan natural. Un abrazo para tí y Eloína, y sobre todo mucha salud. Feliz Navidad y buen año próximo.

Anónimo dijo...

Querido Antonio, cómo estás? Tu librín me lo compré y lo leí; me llamó la atención entre otras cosas, aquella referencia a como desorientaba la posición del sol en una playa en la que te encontrabas. Después, me he dado cuenta de que ha pasado un año desde que te escribí; entretanto en septiembre me incorporé a trabajar como asesor en el Parlamento Europeo, precisamente colaboro con Jonás, quien habla mucho y bien de ti; así que en caso de que no lo supieras, te lo hago saber.
Esperando verte pronto, te mando entretanto un fuerte y fraternal abrazo desde tu Bru-Bru.D