lunes, 21 de julio de 2014

SE HA MUERTO LITA PIRE, VIUDA DE ORLANDO PELAYO 

Una fría nota de prensa me trae noticia de la muerte, en Ibiza, de Lita Pire, viuda de Orlando Pelayo, ambos tan amigos de Eloína y mío.
Llevábamos algunos tiempos sin saber nada de Lita. Ni siquiera recordaba su último domicilio isleño. Resulta curioso que el titular se refiera a "Isabel Rodríguez Laborda", que,en principio, no me dice nada ni como nombre ni apellidos pues usaba Pire, que era el segundo de su padre, Don Lucas Rodríguez Pire, catedrático tan arraigado en Oviedo, al que recibí, en mi calidad de Presidente, como miembro del IDEA, todavía sin la R de Real. Lita fue muy valiente encarando la proximidad de la muerte de Orlando Pelayo, su marido, tan gran artista. Algo escribí en aquellas horas, con el ingreso de Orlando en el Hospital, al que acompañó Eloina, y luego con su desaparición inevitable. Recuerdo la tertulia en su habitación hospitalaria, al caer la tarde, con el capellán del Hospital, gran aficionado a la pintura, que publica mucho en La Nueva España. Antes, muy poco antes de aquel último ingreso, pasamos unas horas intensas en una terraza de la calle Milicias mientras el pintor se debatía en cómo asegurar la presencia de sus obras en Gijón, donde un malentendido le dolía en el alma, y en el Museo regional de Bellas Artes. Y, constantemente, nos hablaba de Luis Fernández, parisino como él, del que por suerte nuestro Museo cuenta, como Director, con un gran especialista en su obra y biografía. Ya fallecido Orlando, Eloina y yo recibimos, embargados por la emoción, en nuestra casa, al notario José Antonio Caicoya, que nos traía un cuadro, que Orlando, y luego Lita, esperaban disfrutásemos. Después hubo una exposición antológica, debida al esfuerzo de Lita, en el Ayuntamiento de París, que inauguró el Alcalde Chirac, enseguida Presidente de la República, llevado por nuestro amigo Manuel Díaz Ron, alcalde adjunto de la "ciudad luz". Hace tiempo coloqué una entrada en este blog:

Orlando Pelayo y el riesgo sobre Velázquez

Ahora que el Tate de Londres se recrea con una magna exposición sobre el Arte Desaparecido, me lleva la memoria a una visita a Salinas, en casa de mi madre, de Orlando Pelayo, ya tocado de muerte. El gran pintor se indignaba con el riesgo que habían corrido unos cuadros de Velázquez, trasladados en avión por cesión temporal a un Museo americano: "Si el avión desapareciera en el mar la herida inflingida a la Humanidad no tendría reparación posible."Aquel día, creo que bien entrado Septiembre, Orlando, a presencia de Lita Pire, su mujer, recuerdo también que nos habló de la endiablada escritura de Céline, de que había ilustrado un libro de lujo de Jünger y que cerca de su casa, en el Marée parisino, había una librería italiana que yo conocía. Ya de noche cenamos en la Parra de Avilés y los Pelayo volvieron en taxi a Gijón.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Fuerte abrazo.Tini

Anónimo dijo...

Grato y entrañable.
REY