sábado, 28 de junio de 2014

AURELIO MENÉNDEZ Y MARGARIDE, EN LA REGATA IBIENSE DE LA ANTÁRTIDA Y LA ATLÁNTIDA

 Mientras evoco a Inés ,junto a Lolo en su Olloniego...
 

 
 El escritor mierense Quico Orejas, buen seguidor de Cortázar, me atribuyó, serían los setenta, el salir dos veces en la misma foto de prensa y Nacho Gracia y Juan Cueto peroraron entonces sobre mi supuesto don de la ubicuidad. Reviví ambos fenómenos paranormales hace unos días cuando a mi regreso del penúltimo viaje a Brubru me presenté en el Club de Regatas de Gijón a la entrega del premio "JL Álvarez Margaride" a Francisco Rodríguez tras asistir a la clausura del curso escolar del Colegio Aurelio Menéndez en San Antolín de Ibias.
 
Emoción sin límite me produjo la comunidad escolar ibiense, con asistencia del Comandante de Puesto de la Benemérita Guardia Civil, la incomprendida farmacéutica lugareña y los compañeros del Partido, el Sindicato Minero y el Ayuntamiento. Más que recibir la "Palloza de honor", que también, me prestó la ceremonia de graduación de Rebeca y Lorena, dos adolescentes ejemplares, como toda su comunidad educativa,  que, con el honroso nombre de Don Aurelio, y su patrocinio constante, lucha por la supervivencia de lo que es seña de identidad de todo el Concejo, que me sé desde mis tiempos del primer Gobierno autónomo. Me atrevo a aconsejar, tantos años transcurridos, a la sabia titular de hogaño de esa Consejería, y a su equipo, el mimo hacia este colegio público, que es luz y marca del Suroccidente y que irradia, incluso, hacia la antigua comarca de los Ancares con prestigio indudable en las vecinas provincias de León y Lugo, tan interdependientes. Francisco Rodríguez, el laureado empresario lácteo, utilizaba con maravillosa retórica la metáfora del remo regatista en el que nos deberíamos unir, juntos, los asturianos, siendo Paco, sin embargo, de la montaña de Leitariegos, en ese mismo Occidente sureño, tan alejado, en principio, de las artes de la navegación estrictamente náutica o marítima.
 

 En Gijón, escuché a Vega de Seoane, cercano colaborador del genial y animoso José Luis Álvarez Margaride, y a Matías R. Inciarte, mi amigo de la infancia, glosar la enseñanza como factor de superación de la atonía económica, mientras destacaban el ejercicio y la tutela pedagógica del Principado en la persona de Javier Fernández, nuestro cultivado Presidente.
 
 El marco era incomparable, aún mejor que la vista y las reflexiones de Jovellanos- El curioso contemplador,-, sobre un par de cetáceos en El Arbeyal: una improvisada composición mágica hacía bailar las letras sueltas, mayúsculas y blancas del premio, del banco patrocinador, del soñador Margaride...pintadas y calmas en el ventanal del Club entre las dos luces de la anochecida, intermitentemente lluviosa.
 
 Las paredes del Aurelio Menéndez estaban decoradas de un periódico mural con las aportaciones de los últimos cinco cursos a cada uno de los continentes del globo terráqueo. La exposición terminaba 
con el más ignoto y sugerente panel de una Oceanía traspasada por rápidos y saltarines canguros, exótico y legendario mamífero marsupial, precisamente el signo de la velocidad en la moto eléctrica que durante los últimos años me cedió el Parlamento para el desplazamiento por arteriales e intrincados pasillos. La tortuga era el otro icono del volante que, por definición, no creo haber utilizado jamás.
 
 En Oviedo, antaño, mi contertulio "puritano" Miguel Buylla Menéndez conservaría, en su curiosa colección hemerográfica, una esquela de "Doña María Oceanía, despedida por sus desconsoladas hermanas África y América". Un pariente de ese pintoresco trío femenino, excelente funcionario municipal, me habló entonces, como ya relaté en su día, de la afición geográfica del entrañable progenitor. En San Antolín, no pude sino rememorar esos tan panteístas nombres de mujer y, dado, que el programa ibiense va a continuar el próximo Setiembre, no quedaría mal rematar con los continentes de la Antártida y, quizá, del imaginario de la Atlántida sobre la que tanto filosofó Platón, versificó mosén Verdaguer y musicaron Falla y los arreglistas Halfter/Montsalvage.

 
 No desdeñar adentrarse en el futuro con esa Antártida polar de hielo y ciencia, que coronaron Scott y Amundsen y que yo jamás visitaré. Supongo que, aparte de la lejanía y el tiempo inclemente, la superficie, sin duda deslizante, del lugar más meridional del planeta no será muy propicia para el tercer pie con el que camino haciendo buena la clave del famoso oráculo del animal que se sostiene a cuatro patas, luego a dos y más luego a tres.
 
 ¿Para qué, no obstante, dar ideas a quienes tantas producen?. Encomiable la defensa de los suyos de Visitación, directora y líder de su comunidad.
 
 Pepe García Luengos, el jefe de estudios, me ofreció un video de elaboración propia que ha sido el mejor broche de mi mandato parlamentario, con el que me saltaron las lágrimas no tanto en las referencias a la amada Vetusta clariniana sino a los heroicos trabajadores de Tenecco, a la incrustación de la obra del pintor Luis Fernández o a una de mis visitas a los barracones de refugiados del Sur de Europa, cuando elaboraba "el informe Masip Hidalgo de asilo político". Es precisamente conmovedor este esfuerzo didáctico del Colegio por la integración y la tolerancia étnicas y, por qué no, la utopía literaria. Y es que hay, tan a desmano de los flujos migratorios, entre ese alumnado, muchachos con origen en siete países (China, Etiopía/Eritrea, Portugal, Rumania, Marruecos...) y hasta de una antigua comuna hippy holandesa de Ó'Foxo.

 Mi admirado Aurelio Menéndez puede sentirse orgulloso del Colegio que lleva su nombre, y yo de que en Asturias haya semejante fomento de  la universalidad de los valores humanos.
 
 No sé cuándo volveré por San Antolín de Ibias, pero confío en que mi excelente sucesor, Jonás Fernández, al que no quiero condicionar en nada, lo haga en su mandato, lleve quizá a esos escolares a lo que para mí será siempre Brubru y, en todo caso, el Gobierno asturiano siga con esa política, ya iniciada por Rafael Fernández, acentuada por Pedro de Silva, Juan Luis Vigil, Marqués, Areces, Trevín...hasta Javier Fernández, de acercar y atender prioritariamente las alas de Asturias.

 Puede que no haya salido nunca dos veces en la misma foto, pero Ibias y los ibienses son para mí una imagen doblemente reforzada de una realidad dura y, a la vez, apasionante. "Regata...", Francisco Rodríguez dixit; "Atlántida y Antártida" añado e imagino todavía desde Brubru mientras dejo, en la 

calle Lepoutre, una flor donde naciera hace cien años un cronopio llamado Julio Cortázar, que apasionaba a Quico Orejas, a Juan Cueto y, menos,-¿ podría decir repudio?-,a Nacho Gracia.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

agradecerle su magnanimidad, propia de un senador de la virtuosa república romana.
Pues claro que son precisas las ideas que aporta para la próxima Fiesta de las Lenguas, procedente de la Bahuaus de Weimar mi generación tiene una concepción del "arte como oficio" (según rezaba el libro canónico en los ochenta de Bruno Munari) y así, no ya la sugerencia, sino el encargo se vuelve la mejor razón por la que afrontar un trabajo. Ya imagino un vídeo de duros planos blancos de nieve y apenas dibujados en líneas por la ventisca.
Pero será para el próximo curso y, de momento, hacemos las maletas para tornar a Oviedo y descansar con los de casa.
Un fuerte abrazo.
Pepe

Anónimo dijo...

Hola Don Antonio:
Como maestrín de pueblo me atrevo a puntualizarle un detalle. Creo que no debe relacionar en su texto el término Antártida con la obra de Platón o de Verdaguer, ellos hablaron de Atlàntida. Una singladura poética como la que ya habíamos iniciado puede llevarnos de Tartessos, a través de la mar Océana, a las utopías americanas y desde allí a la búsqueda de la Terra Incógnita Australis en el Pacífico donde estaríamos a un paso de la Antàrtida. Pero son malos tiempos para la lírica y puede que algún troll de esos que abundan vaya más falto de poesía que de mala leche.P

Anónimo dijo...

Tus sabatinas cada vez me prestan más...deberías dejarme unos dias al negro que te las redacta para que haga para un servidor un trabajito aseado.Y

Anónimo dijo...

El artículo está FENOMENAL.JB

Anónimo dijo...

bien y merecido. saludos.V

Anónimo dijo...

Estimado Antonio. Me ha emociado mucho leer estas palabras tan bonitas dirigidas a esta comunidad educativa, a este centro, a nosotros. Y todo ello con la altura intelectual de tu pensamiento y tu excelente pluma. Sabes que soy una seguidora tuya semanal y nada me halaga más que desamos protagonistas de tu columna y con ese cariño y cercanía hacia nosotros. Hemos recogido el testigo y el próximo año el proyecto tendrá como eje aglutinador la Antártida, ese maravilloso y desconocido continente. Por cierti, el Foxo se pone sin i.
Su artículo lo vamos a encuadrar y a poner en un lugar visible del centro.
Muchas gracias por todo, aquí estamos para lo que necesites

Anónimo dijo...

magnífico ensayo.
Siento sana envidia de las personas que como tú , son capaces de expresar tan entrañablemente la realidad de lugares , que como en el caso de Ibias están tan olvidados ,cuya realidad como bien indicas , tan dura y a la vez apasionante ,es incomprendida ,al igual que me siento yo ,gracias por esta mención en el artículo ,ciertamente este es mi sentir .
De nuevo mil gracias por escucharme ,por animarme y por no olvidarme.

Anónimo dijo...

Don Antonio
Me ha parecido precioso.
Un abrazo
Jesús

Anónimo dijo...

¡Adelante!,como sules decir.D

Anónimo dijo...

Hoy la comida del sábado encasa de la abuela Eva en la calle de la Rúa tuvo un nuevo rito: la lectura colectiva de su sabatina. Tal vez prenda.
PG

Anónimo dijo...

Le va a ser necesario ese don de ubicuidad ya que deja un reguero de amigos allá donde va que reclaman volver a verle.
Considéreme uno de ellos, un abrazo.jgl

Anónimo dijo...

Muchas gracias y te estaremos eternamente agradecidos por todo, lo último el artículo en que nos pones por nubes.
Gracia.V