sábado, 31 de mayo de 2014

Rubalcaba en escorzo

Sería Setiembre de 1986 cuando paseando con Plácido Domingo, a la altura de la arcada/antesala de la Librería Maribel, en la ovetense calle Gil de Jaz, el gran tenor me dijo lo mucho que lamentaba que una personalidad como Manuel Fraga no fuese a llegar nunca a Presidente de Gobierno. Ya no había duendes, en el sentido de erratas de linotipistas, pululando por las imprentas de los periódicos, pero la frase, con derivadas apócrifas, se coló en los medios, causando una inusitada polémica, que llegó a alguna estúpida interpretación, incluso en mi contra. Ahora, que mi mente está en varios frentes políticos a la vez, cómo no ofender al romo pensamiento único, manifestando públicamente mi afecto y admiración por Alfredo Pérez Rubalcaba ante la visceral denigración.

Alfredo dimite en gesto consecuente. Probablemente si fuera un oportunista nunca habría sido primer secretario de un partido ya a la baja social, que auguraba tropezón tras tropezón. Estuvo donde tenía que estar y a fe mía que no solo se le reconocerá sino que se le echará de menos, no como líder incontestable, pero tal fuente de la que emanaban tantas ideas en medio, unas veces, de la floresta y, otras, luego, de la travesía del desierto. Parafraseando a Enrique Barón, dije, en los preparativos ovetenses de la Conferencia política, que necesitábamos de sus brújula y cantimplora.

Siempre lo ví así, aún en momentos de franca discrepancia.

En otra semiesquina de los mismos Gil de Jaz y año, Enrique Pañeda, concejal, Javier Pulgar, Vicerrector, y yo, nos encontramos con Alfredo, mandatado no sé si por J.M. Maravall o Javier Solana, y Juan Rojo, secretario de Estado. Era en el entrañable Babilonia, desaparecido, de los hermanos Secades("Quesades", les decía el gran Alarcos). Ultimamos aquella tarde la transformación del cuartel de Milán, donde Alfredo había hecho mili, por la actual pujante Facultad de Humanidades. Él mismo lo recordó hace unos días en Vallobín, el barrio de Jonás Fernández.

Rubalcaba ejercerá hasta el último día sin desmayo y con altruismo. Supongo que no le comprendimos suficientemente, o, quizá, que el momento histórico es otra cosa ya.Veremos, en cualquier caso, cómo nos va sin él, pues soy de los que creen que nos costará la dureza y la incertidumbre del camino, en el que habrá que echar también la mirada generosamente atrás.

Hace unos días, en los locales de este mismo periódico, la exministra González Sinde habló, apenas apreciablemente, de la exposición madrileña de Cézanne...Fui a verla...Preciosa, plena de curvas...Ahora, sin la brújula y la cantimplora, me gustaría que al volante estuviera un tal Fernández, creo que de la Rebollada, pues, desde luego, no hay mando automático y las curvas pueden sacarte del polvoriento camino, que es todo menos recto.

La figura en escorzo no suele desaparecer nunca del magín; a mí, eso me sucede aunque piense que del batacazo, golpe o como se termine llamando, habrá que salir en varios planos, no en uno solo, escuchando con una pizca de humildad a la ciudadanía.

Antonio Masip 
Eurodiputado

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Espero que no le quede solo hiel en la cantimplora.
Un abrazo
EBC
Hay vida después del PE

Anónimo dijo...

Amigo Antonio, ánimo para presentarte, gente como tú tiene que tener un papel importante en el PSOE y también en la sociedad para poder poner tu experiencia, conocimientos y buen hacer al servicio de todos. Ah, y en mi opinión Javier Fernández también tiene mucho que aportar en la tan proclamada renovación del PSOE.

Abrazos leoneses,

Javier J.

Anónimo dijo...

QUE TODO SIGA BIEN

ABRAZOS.
G

Anónimo dijo...

Tenéis un toro difícil de lidiar

Anónimo dijo...

¡Y tanto!Cuidadocon los mansos que embisten desde cerca,JJ

Anónimo dijo...

Buenos días Antonio , quería decirte que ahora sigo tu blog , al tanto de la posible presentación a la alcaldía ,animarte porque pienso que gente como tú es lo que en estos momentos más se reclama , políticos que escuchen y se comprometan .Oviedo es una ciudad a la que le tengo especial cariño , allí viví 4 años (en la calle Valentín Masip) mientras cursé el bachiller en el Instituto Aramo , sin duda unos de mis mejores años..E.

Anónimo dijo...

Tiene mi voto desde que lo dejó.Adolfo F