martes, 20 de mayo de 2014

Paso de cebras



Julio Gavito, recientemente fallecido, era un tipo de calidad, muy ocurrente, culto, siempre con un paso más allá de la modernidad. Recuerdo que un día me reclamó que los semáfaros no debían acompañarse de pasos de cebra. Su pretensión, lógica, es teóricamente suficiente: una u otra señalización, no ambas a la vez. En el Reino Unido es así y las cebras están sacralizadas en el respeto cívico desde ha mucho. Es ese prestigio generalizado el que debió animar al manager de los Beatles a diseñar la carátula de su famoso álbum de Abbey Road Crossing.

Desgraciadamente la circulación, en la Europa continental, no es tan respetuosa. Julio llevaba razón, no obstante, pues, aún en ese caso, resulta contradictorio el comportamiento directivo, al primarse el semáforo sobre las cebras que resultan inútiles. Mi predecesor en la Alcaldía, Luis Riera, también un tipo, aunque de mentalidad muy distinta, solía comparar Oviedo con Boston-"Oviedo, ciudadbostoniana", decía Luis- aunque nunca supe si era por la Universidad, los céntricos árboles franciscos o porqué otro detalle, ni siquiera si conocía realmente la capital de Massachusets, en la que sí vivió Julio, con Inés, su mujer, y, creo, sus hijos. El tráfico se respeta extraordinariamente en la ciudad de los Kennedy y también del lingûista Noam Chomsky, que tuvimos en Oviedo en un curioso campus de este periódico en colaboración con la Universidad y el Ayuntamiento, presentado por el inolvidable Emilio Alarcos.
 
Sin embargo, en los varios países del Africa norteña, que los conozco todos, el viandante se juega la vida constantemente pues los conductores, da igual que sean privados o de servicio público, maldito caso que hacen de las señales de prioridad peatonal. No hay paso de cebras ni semáforo que valga, en, v.g., El Cairo.

Un día si los ovetenses aprovechamos la crisis de la construcción,que va para largo,y el vacío de la zona hospitalaria de El Cristo,quizá pudiéramos acercarnos a ese impreciso sueño bostoniano de Luis, con una nueva edición de El Campo San Francisco, entrada al Campus Universitario.Habrá que echar imaginación, números de metros y dineros y el mejor trazado urbanìstico que en el mundo pueda haber, con rayas y colorines que habrán de debatirse con los vecinos, como sucedió con el bulevar de La Florida, en el que se empeñó benéficamente Juan Álvarez.En mis tiempos municipales parimos también el Parque de Invierno,siguiendo una idea olvidada del concejal de los cincuenta,Villamil,padre de mis amigos de la infancia Paco,Ramón y Pepa, del Oeste,el Puri Tomás, que inauguré acompañado de Ángel González,Juan Marsé y Manolo Lombardero, intelectuales de primera.., pero los retos de El Cristo y su centralidad pueden ser aún más equilibrantes y ambiciosos.
 
Y ahora se ha publicado una línea de curiosa investigación por la que las cebras habrían adquirido su peculiar pelaje para...¡¡protegerse de los tábanos!!Y es que las rayas blancas y negras alteran la luz polarizada hasta cegar la visión de esos moscardones, que tanto abundan por doquier.
 
Ya me gustaría compartir con Gavito semejante dato que, enseguida, incorporaría a su teoría del redundante paso. Por cierto, Julio dejó constancia escrita de haberse encontrado, yendo en bicicleta, con el buzón de correos de Chomsky, unas cebras sin semáforo, en Cambrigde (Massachussets).

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