miércoles, 21 de mayo de 2014

Gabo en Trascorrales; carta en lne

Querida Directora: LA NUEVA ESPAÑA ha dedicado extraordinarias semblanzas necrológicas a Gabriel García Márquez, en las que he apreciado una lectura profunda por parte de la redacción del periódico. Haciendo mía la referencia de Evelio González Palacio («mantuvo exacerbados los dos rasgos sustanciales de la profesión, la curiosidad y la precisión») me atrevo a puntualizar que en la cena de Trascorrales con Gabo no estaban doña Pilar de Borbón ni Emilio Ibarra. Eloína, mi mujer, y yo fuimos testigos y lo cuento en «Con vistas al Naranco» (Septem Ediciones):«(...) en el añorado restaurante ovetense Trascorrales, a la mesa con Carlos Fuentes, Plácido Arango y la señora embajadora de Colombia. Unas chiquillas, con uniforme de colegio de la ‘‘Medalla Milagrosa’’, nombre bien mágico, fueron hasta allí para pedirle autógrafos entre risitas tímidas. Fernando Martín, el dueño, se las ingenió para que las fans volvieran a la calle tras el portalón del restaurante que cerró con su llave grande desde dentro. Gabo se dio cuenta, pidió disculpas al resto de los comensales y salió a la calle a firmar y departir con aquellas jovencísimas aspirantes a bachiller. Tardó un buen rato en volver con la comida ya fría. Tampoco le importó que lloviznase para cumplir con sus lectoras» (pág. 159) Como de Javier Cuervo y de Pilar Rubiera me suelo fiar, la única explicación que me cabe es que Gabo haya estado con Carlos Fuentes y Plácido al menos dos veces distintas en Trascorrales. Aprovecho también para corregir una errata mía sobre una carta reciente referida al Fontán y Casa Ramón. Escribí Braña como martillo ético y estético que nos advirtió a los ovetenses del desastre que se avecinaba con el Calatrava, cuando debí escribir Jesús Graña Borbolla, el nombre correcto del tristemente fallecido buen arquitecto y ciudadano.

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