miércoles, 21 de mayo de 2014

El Campanu

 Esta tradición de la espera y subasta de El Campanu es muy hermosa y desconozco exista en la Europa norteña, que suministra, sin embargo, al mercado pescas masivas y menos cuidadas que la de los ríos astures. Emocionante el gesto de Íñigo Justo Fernández, en el mejor olimpismo moderno; espíritu altruista y generoso a propagar que oportunamente destacaba Jonás Fernández en Candás. Es lástima que algo tan bonito conduzca a la abstrusa judialización que se constata en las últimas ediciones y a toda una serie de pronunciamientos político administrativos de rango municipal o autonómico que despistan y diluyen lo que consuetudinariamente adquiría un arraigo que conviene cuidar en tiempos de marcas, registros y caprichos consumistas."Ni quito ni pongo rey" que dicen dijo Dugesclin transigiendo entre dos hermanos de un solo vínculo,Don Pedro el Cruel y Enrique de Trastamara, pero yo no podría olvidar el legítimo rito vivido, anterior a la patente, de Cornellana ni, bien es cierto, tampoco la práctica de precintos que me embelesaba en el viejo hostal de Panes.Ya hice alusión, en mi pregón de la angula, en el preciso lugar de Soto del Barco donde pudo haber parado de niña la escritora pionera del feminismo, conocida como George Sand(Jorge Sandio para las bullangueras de Vetusta) al viejo pescador del Río Celonio (Nalón), que suministraba, en La Regenta, la mesa de los Vegallana. La popularización, e incluso democratización, de la pesca deportiva ha llevado a una reglamentación, tan variable como pormenorizada, de la que bien recuerdo aquellas vedas arbitrarias y sorpresivas para animar la caña del Caudillo. En el colmo del absurdo,la autoridad era el Delegado de...¡¡Industria!! En época juvenil en que acompañaba a mi abuelo, pescador experimentado, que batió el récord nacional, en el Nansa, me salió en aguas del Eo un magnífico  salmón a mi frágil caña truchera, con el que tuve una lucha tan inolvidable para mí como la que describe Hemingway en su famosa novelita. Como la licencia era menor, Don Paquito, el famoso traumatólogo, titular de la Clínica San Cosme, al que los seguidores del siniestro Teniente Coronel Teijeiro, quisieron liquidar, afeó, tertuliano carismático, pero inmisericorde, mi ufana y diminuta heroicidad,"¡Ahora ya pescan salmón los domingueros y los indocumentados!". Aunque mis incursiones de pescador han sido escasas luego, me siento, desde aquel primer salmón, cercano a los aficionados, a la vez que preocupado por un futuro, que, de seguirse caminos erráticos, perdería aún esplendor. Los ríos son las arterias vitales de Asturias; el que sean muchos los leal y espontáneamente comprometidos en su mimoso cuidado, puede dar, de suyo así ha sido, una de las características de la excelencia del Paraíso Natural, del que sigo presumiendo en estos lares centroeuropeos. Cuidemos al salmón y su entorno vital que son lo mejor que caracteriza nuestra privilegiada tierra.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Antonín,gracias,también por el recuerdo de Tuto.K

Anónimo dijo...

El pescador ha quedado encantado.Un beso.K

Anónimo dijo...

Fenomenal,valiente y oportuno.L

Anónimo dijo...

Gracias otra vez,Antonín,te leo todas las semanas.K