viernes, 23 de mayo de 2014

El banano


                          A Yago y Azpeitia, admirados deportistas íntegros.

Creo que era en "Masculin/femenin", film de Jean Luc Godard, cuando el personaje que asume Jean Pierre Léaud, actor fetiche de la Nouvelle Vague, que estudiaba en "Les Verrières", colegio francés de nuestra adolescencia común, enseña a su novia que, al untar mantequilla, no se rompan las tostadas del desayuno. Es método muy sencillo, colocando las tostas por pares, pero apenas practicado. Por mi parte, no perdono, por prescripción médica y su riqueza potásica, el plátano diario.

Hace unos días, al dar cuenta de esa cotidiana pieza frutal, supuestamente canaria, originaria de India, en el Bar del Parlamento, unas funcionarias corrigieron tímidamente mis usos habituales:

-Los plátanos no se abren por el pecíolo, o proximidad a tronco y atadura al racimo, sino por abajo. Es más práctico y eficaz.

Y, tal la peli de Jean Pierre, la conseja es sencilla, inaudita y aún novedosa.

La degustación de plátano famosa ha sido ahora de Alves, futbolista del Barcelona, que, con aplomo, se enfrentó a la provocación de un espectador xenófobo de Villarreal, esforzada población en la que, por cierto, tengo tan buenos amigos. J.M. Ponte lo contó en estas páginas con chispa habitual.


Antes, en las discusiones de comercio internacional, en este mío y en otros foros, el banano, como tal, ha sido fuente no pequeña de controversia.

La repercusión mediática ahora muestra que ni ofensor ni ofendido, ni el mismo Club anfitrión luego, están al margen de los comportamientos éticos o amorales de la rebusca semiótica.

El azulgrana se come esa fruta de forma tradicional y no con la pauta que me hicieron en el parlamento bruselense. Una nueva ingesta, con oportunidad tan llamativa como la protagonizada por Alves, junto a un banderín de córner, más vista que Godard/Léaud, modificaría quizá la apertura generalizada de  la piel del saludable plátano mismo.

Parece que, en cualquier caso, los monos, más eficaces, lo pelan ancestralmente de esa forma.

"Descendemos del mono", se insiste, pero no todos sus comportamientos, simplemente lógicos, nos han sido transmitidos en la mutación progresiva de la especie. Comparar a personas de color con simios utilizando plátanos no debería resultar ni siquiera indiciario, por absurdo, no por estúpido, si bien, en cualquier caso, la simbología a la que se adhiere el espectador ultra es, en efecto, intolerable e indigno.


El Bar del P.E. está en la planta tercera, a un lado de lo que es una auténtica calle cubierta en la inmensidad del magnífico edificio. Precisamente, en los aledaños, la cristalera del techo tenía las huellas de otros que, como los monos plataneros, fueron animales de inteligencia singular, los cuervos, que nos tiraban a los diputados pedruscos, tomados con sus manos izquierdas, y motivaron mi título de "Cuentos y cuervos", primero de los cuatro libros que llevo publicados de la experiencia y soledades bruselenses.

Yago, siguiendo la evocación de Azpeitia, ha saltado quizá, por una vez, definitivamente no en longitud sino, por encima de esa cristalera, al cielo de los pájaros.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Un saludu.AR

Anónimo dijo...

En las Dominicas nos obligaban a comerlo como t recomendaron las funcionarias.Otras veces en el plato con tenedor y cuchillo.Cosas d internado y las reglas d urbanidad.
Lo importante es no pisar la piel y resbalar.
A tu amigo Julián se lo recuerdo,me dice q vaya cosas m enseñaron las monjas y q soy una cursi.CE

Anónimo dijo...

Me quedan muchos toda del colegio q me acompañarán siempre.Lo del rabito del plátano,q me impongo como tú a diario,es uno d ellos.Menos mal q en otros asuntos no les hice ningún caso.Amén.

Anónimo dijo...

Megusta.Enrique AA

Anónimo dijo...

Bien por alves y mal los aficionados del villareal q apoyan al racista por ser solo socio del equipo. Tomar ejemplo de la nba de ee.uu q expusa de por vida al dueño del equipo baloncesto y le obliga a vender equipo