jueves, 22 de mayo de 2014

Cañete

Mucho tardó en decidir Mariano Rajoy la cabeza de lista para las europeas. Ahora, tras la pifiada contra Elena Valenciano y las mujeres en el debate, puede estar arrepentido no tanto por el número de votos a sumar, que quizá también, como porque es un candidato tocado para asumir una futura Comisaría europea. Concurren en el Sr. Cañete las causas de incompatibilidad de sus contrataciones con la administración pública, que fueron denunciadas, y siguen siéndolo, a las que se añade ahora su evidente antifeminismo. No ha de olvidarse como nos cargamos al Sr.Butiglione, propuesto por Berlusconi en 2004, por sus declaraciones homófonas y contra las madres solteras.

Mucho se especulaba con que el Sr. Cañete no quería dejar el Ministerio sino para convertirse, en Octubre, directamente en Comisario. Preocupación comprensible, pues si sus incompatibilidades hogaño pueden sortearse con el ejercicio retorcido y aplastador de la mayoría absoluta, no va a ser tan fácil que la Unión Europea se trague, en el trámite, hearing, de su idoneidad a que habrá de someterse en el Parlamento Europeo, la aberración de que una concesión administrativa nada tiene que ver, en absoluto, con forma alguna de contratación de la Administración. Lo dictaminen sus colegas de la Abogacía del Estado o el sursumcorda. Y su incompatibilidad machista le dejará aún fuera de juego, pese a su rectificación que sólo se explica en su ambición a ser Comisario.

Por lo que fuera, sus nuevos compañeros de papeleta bloqueada evitan llamarle Cañete, como es bien conocido en los medios, y optan por Arias, su primer apellido. Dicen que ellos mismos ignoraban Rubalcaba e insistían en Pérez, polémica pintoresca y unilateral que ya, como otras muchas, prefieren olvidemos todos; ellos los primeros.

Nada que objetar sino fuera porque esa búsqueda de omitir Cañete no creo que sea inocente. Algo hay siempre cuando las actitudes tienen marca de esa casa.
 

Desde luego, Cañete, el término ninguneado, es un digno pueblo de Cuenca, cuyo gentilicio cañetero es, al parecer, lo que más disgusta a algún cerebro pepero, que se acuerda sin duda del escuadrón cañero, o cañetero, entre cuyos adalides, estaba el Sr. Arias, o Cañete, o Domecq consorte.


En las elecciones anteriores un pescador de Puerto de Vega me dijo que estaba seriamente asustado con la posibilidad del regreso al Ministerio de Cañete. Como, en la costa astur, están muy seriamente preocupados por la discriminación que sufre la flota, bien voy a indagar el presumible estado de ánimo de aquel patrón, de tan clarividente premonición.

En cualquier caso, los colegas peperos deberían respetar si no el segundo apellido de su líder, que libres son para ello, por lo menos al topónimo conquense que tan dignamente denomina un pueblo. Esta actitud tan ruin de menosprecio omisivo a la grafía y la fonética de Cañete, y por fortuna
 
aislada, es bien opuesta a la excelsa que practicaba el gran, aunque pequeño, Elías Canetti cuando reivindicó su original nombre sefardí de Cañete.



3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es un cotilleo,pero estaba liado desde hace tiempo con Isabel G. Tejerina,su sucesora,a la q tanto ensalzó en su toma d posesión como ministra.Lo sé pq es vecina en Madrid y todos lo
vemos entrar en su casa.Bss

Anónimo dijo...

Muy agudo en tus apreciaciones.L

Anónimo dijo...

Preciso y fácil de leer como siempre.Manolo MO