sábado, 5 de abril de 2014

La curva de Cézanne




Estuve en la Expo del Thyssen sobre Cézanne


Buscaba "Los jugadores de naipes", impresionismo que me impresionó hace tanto (vivía mi padre) y me encontré con las curvas de todos los senderos .Esas curvas que de alguna manera sugieren la excepción al cartesianismo machadiano del afamado "al volver la vista atrás...".Tras la curva impresionista, sin embargo, imaginas la evaporación completa del camino.


Cuando el gran Cézanne pintaba todo eso, Ramón Pérez de Ayala, nuestro grande, escribía "La paz del sendero". Entre dos curvas de Cézanne, ante las que me paro, acompañado de mis parientes, los cantantes sublimes Moisés Molín y Dolores Granados, me surge como por encanto la sorprendente figura de Wallace Shawn, actor de reparto de Woody Allen y dramaturgo de otras obras que desconozco. La figura pequeña de Wallace, calvo y de sonrisa chispeante, es inconfundible y le abordo desde mi silla de ruedas, con la clásica suposición de normalidad que Stanley hizo ante Livingston. No está en viaje de trabajo y es encomiable que visite Cézanne, pues en la América norteña, de cuya incultura se habla demasiado en nuestro displicente ambiente europeo, hay tantísimos intelectuales y personalidades sensibles al humanismo sin los que ese país no habría adquirido grandeza alguna.


Tras Cézanne, repaso la muestra del riosellano Darío de Regoyos, que Euskadi se suele empeñar en hacer suyo. Es pena que Regoyos se exhiba a la vez que Cézanne, de cuyos verdes no te puedes deshacer en la excitación de la retina. No hay tanta curva pero sí cuestas con dolientes procesiones y mi interior viraje -entre el español y el francés es el salto de la g a la j, que Juan Ramón Jiménez forzaba siempre- se resiste a echar la vista atrás, pese a lo que Adolfo Suárez, à la page de estos días, me sugiere con aquella España de la que salimos, espero que para siempre.


Jonás, y confío que María, hija del escritor Mauro Muñiz, que bien recuerdo como autor de "La paga", reanudarán estos mis senderos bruselenses, plenos de curvas y algún que otro prodigio.



Frente al Parlamento, está, curva cuesta por medio, el magnífico Museo de Ixelles, con prodigios incluidos de Cézanne y Regoyos, que habitó diez años, como yo siglo y pico después, esta mi ciudad circunstancial.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Que yos den! Muy guapo lo de Cézanne, pero en Bruselas tenias que estar tu!Susana

Anónimo dijo...

Buenas tardes Antonio, que tal? como se presentan las próximas elecciones, creo que la gente te va echar de menos en Europa, pero seguro que seguirás haciendo cosas por Asturias

Anónimo dijo...

Un fortísimo abrazo Antonio y mucha suerte. Espero verte antes de que te vayas.

Roberto

Anónimo dijo...

fantásticas las exposiciones de Regoyos y Cézanne