jueves, 16 de enero de 2014

Cucarachas



"Palante, que patrás va ello solo". Aforismo popular de las cuencas.



Un famoso corrido mexicano, del tiempo de Pancho Villa, que mucho se sigue cantando es la Cucaracha ("...Ya no puede caminar porque le falta/porque no tiene/la patita principal"...)


Dos ingenieros de la otrora prestigiosa Universidad de Michigan han comercializado un kit con el que cualquiera puede intervenir quirúrgicamente en su casa a una cucaracha y convertirla en un cyborg. El “Roboroach”, como se llama el paquete, incluye un microcircuito que, una vez implantado, permite controlar sus movimientos a través de una app de móvil.


Cuando leí la sorprendente noticia ya habían vendido trescientas unidades de cara a las fiestas navideñas. Algunas asociaciones han criticado la crueldad hacia los animales que supone este “jueguecito". Por mi parte, bestialismos a un lado, no he dejado de recordar el poema de Ángel González dedicado a la invasión hogareña por cucarachas, que, según Manolo Lombardero, su íntimo, provenían al calor y al alimento de la cocina de carbón que el poeta tenía en su casa madrileña.

Ernst Jünger, al que conocí, era un gran coleccionista de bichos, que alternaba con relojes. Al decir de Max Aub, en su reciente obra póstuma, una de las razones que unieron a Buñuel y a García Lorca habría sido "la pasión por los insectos".


Julio Cortázar, el cronopio que vio la luz en este mi barrio bruselense de Ixelles, en el que circunstancialmente tengo trabajo y posada de lunes a jueves, también peroraba sobre esos animalitos, convertidos ahora, según parece, en lamentable objeto de ocio.


Si la cucaracha nos lleva a la Revolución mexicana hasta su desnaturalización por científicos del Midwest, conocida como "the north central region", resulta también que el gran gijonés universal, Paco Ignacio Taibo II, uno de los últimos biógrafos de Pancho Villa, termina su libro, lectura que tanto interesó a Bill Clinton, asegurando que al reabrir la tumba del legendario héroe, prototipo del machismo, los desenterradores enmudecieron encontrándose...¡una mujer!

1 comentario:

Anónimo dijo...

resumiendo,eres una persona muy querida y respetada;solidario y cariñoso.Culto,trabajador,entrañable.
Un lujo de amigo.CE