martes, 14 de enero de 2014

Auditorías

El voto favorable de una mayoría cualificada de miembros del Comité de Representantes Permanentes (COREPER) ha despejado uno de los últimos obstáculos para culminar la reforma del mercado de auditorías en la Unión Europea. La reforma ha sido recibidida con diferentes opiniones sobre su alcance entre las firmas y los implicados en el sector de auditoría.

Bajo los auspicios de la presidencia lituana del Consejo, los negociadores en representación del Parlamento Europeo y de los estados miembros alcanzaron el pasado 17 de diciembre un acuerdo sobre los aspectos más controvertidos de la reforma de las auditorías en la Unión Europea propuesta por la Comisión. Dicho acuerdo fue aprobado por el COREPER al día siguiente.

El acuerdo contempla una rotación obligatoria de los auditores de las "entidades de interés público" (PIEs) después de 10 años, periodo tras el que " los estados miembros pueden autorizar al auditor o firma de auditoría para que continúen auditando a la misma PIEs hasta una duración máxima de 20 años en la que tendría lugar una licitación pública, y hasta 24 años en caso de "auditorías conjuntas" ", según afirma literalmente el COREPER.

El acuerdo también propone un máximo de un 70 % en las tarifas facturadas a un cliente auditado por servicios distintos a los de auditoría. En consecuencia una firma no podrá facturar más del 70 % de la cuantía total del servicio por servicios distintos de los propios de auditoría.

Además, para evitar conflictos de intereses con los clientes auditados, la prestación de algunos servicios distintos a los de auditoría será prohibida, tales como asesoría fiscal y servicios conectados a la estrategia financiera y de inversión de las PIEs auditadas.

No obstante en palabras del COREPER " los estados miembros tendrán el derecho de permitir la prestación de algunos servicios tributarios y de valoración si son inmateriales y no tienen efecto directo sobre sus balances"

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