sábado, 23 de noviembre de 2013

Bismarck en el hemiciclo y La Regenta


El viejo parlamentarismo está desterrado de los debates en el hemiciclo. La limitación de las intervenciones a uno, dos o tres minutos evita la retórica hueca y los viejos recursos decimonónicos (a mí apenas tres veces en nueve años me concedieron cuatro minutos y hace poco excepcionales seis para presentar la ponencia de asilo). Si te pasas el Presidente de la sesión corta, inexorable, el micro y la interpretación simultánea. Gay Talese, en “El silencio del héroe”, describe al que durante años fue cronometrador boxístico en el Madison Square Garden, “tan imperturbable como su reloj”. El gong neoyorquino no permitía, en tiempos pre-electrónicos, un segundo de más; en Estrasburgo aparece una luz roja tras diez generosos segundos de supuesta tolerancia permisiva.

En ocasiones, pese al marco ambiental, se cuela algún ingenio de resabiado encanto. Sucedió, por ejemplo, hace tres meses, con la Cámara semivacía en la que yo estaba por mi interés en seguir un asunto de Derechos Humanos en país extracomunitario, tema para el que hay sesión específica la tarde del jueves de la semana mensual de Estrasburgo, mientras la mayoría vuela ya hacia su circunscripción. Presidía el manchego Miguel Ángel Martínez, que lo hace siempre con galanura característica; no en vano sus primeras armas oratorias, siendo joven socialista, fueron, en Toulouse, frente a Indalecio Prieto; ese sí que tribuno legendario de los que ya no hay ni se permiten.

En esa ocasión reciente que evoco, Miguel Ángel amparó, desde la dirección de estrados, en la que es muy escrupuloso con el reglamento, a una diputada, vejada porque en la bancada de la derecha la tildaron de “trotskista”, lo que para los ortodoxos del comunismo sigue siendo un insulto de difícil perdón. Yo ya me reía cuando Miguel Ángel, en un gesto de sus tradicionales reflejos, interrumpió al bávaro Herr Posselt, plúmbeo y sobrepasado en kilos donde los haya, comparando su exabrupto con que alguien le considerara “partidario de Bismarck”. Es un diputado que antes fue colaborador de otro no menos peculiar, "Otto de Habsburgo", nieto de Sisí y Francisco José, que firmaba artículos en ABC, el cotidiano español, como "Otto de Austria-Hungría”. Al oír Bismarck, Posselt saltó de nuevo con afectación inusitada: “¡Jamás encontrará en Baviera un partidario de Bismarck!”.

Mi risa era ya ostensible cuando mi compañero reconducía el abrupto debate utilizando la lengua alemana, una de las varias que bien domina, como deferencia para la distensión.

Curiosa esta aversión al forjador de la unidad del II Reich alemán, escuchada en un hemiciclo de tantos acentos pangermanos. Al término, le conté a Miguel Ángel, cómo el primer personaje que aparece en La Regenta es un monaguillo al que llaman Bismarck. Es apelativo que, casi seguro, tenía carácter peyorativo. Los vetustenses conocerían del periódico El Lábaro el icono encasquetado del Mariscal alemán que algún parecido debería tener con uno de los campaneros de nuestra Catedral.

En cualquier caso, está claro que al nuevo monaguillo o campanero de la Sra. Merkel, hija ella de un pastor eclesiástico, no le va el santón de la germanofilia, que asumiría, no obstante, Don Fermín de Pas/o de Cos, exponente, en la ficción y la realidad respectivamente, de una ortodoxia en la que ni luteranos ni los también herejes iconoclastas alcanzarían.

En fin, alguna vez merece que el debate margine la crisis y se evapore en digresión divertida, aunque hayamos sido solo catorce o quince los diputados oyentes en directo de las alusiones a Trotski y a Bismarck, que tanto escocieron.


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Graciosísimo.A mí también me hubiera molestado que me llamaràn trotskista.AP

Anónimo dijo...

Hoy he leido tu columna, tan interesante como siempre, en vivo y en directo en la Nueva España, porque tuvimos que venir el fin de semana a Oviedo.

Es un poco triste y ayuda poco a conseguir que los ciudadanos crean en Europa con la poca dedicacion que tiene algunos eurodiputados. Los partidos deberian para las siguientes reelegir soloa los que trabajais intensamente y no a los que no saben donde colocar.

Un beso
MO