lunes, 26 de agosto de 2013

En la "Borregada"del lago somedano


En el entonces un poco más encopetado que ahora Club de Tenis de Oviedo descubrieron que Joaquín Vaquero Palacios llevaba tiempo colándose sin ser socio.El gran arquitecto,ingeniero y pintor,acosado, reaccionó regalando unas xeregrafías de su paso por Somiedo,conmemorativas de los "Teitos".Aquella rancia directiva, más social que deportiva,a la que dediqué uno de mis relatos de "Cuentos y cuervos" tuvo la insensibilidad de molestarse por considerar escasa la compensación.

Otra, incluso mejor, interpretación de esa línea de teitos legendarios está también en un magnífico óleo de José Uría, que conservaban sus nietos. 

Siempre Somiedo me tuvo enmudecido, entre el arte, la leyenda hidráulica,el paisaje y el paisaneje de nuestra tierra fronteriza.

El pasado domingo 11 aproveché el único día que permitieron el paso de vehículos en el Parque Natural para acudir a la "Borregada",que organiza la encomiable Asociación de Amigos y Vecinos de Valle del Lago, invitado por mis amigos Manel y José Alba, Esther y Mónica.

La fiesta es una reactualización de la tradicional comida de una oveja merina con la que los trashumantes extremeños, pastores del Conde de la Oliva, de Villanueva de la Serena, obsequiaban a la población anfitriona por el fin de la temporada en los pastos. Alba y los suyos realizan ahora el rito en viejas ollas alineadas, alguna de las cuáles imagino superviviente de la ancestral costumbre.

Me resultó muy emotivo encontrar junto al lago, a Cobrana, que llevó hasta allí a toda mi familia hace años, a Adolfo, emprendedor de mérito, que combina turismo y naturaleza de forma excelsa, al guarda César,tan entusiasmado con el recto y humano ejercicio de su noble función,a Conrado, mítico campeón de lanzamiento de barra, a Amador, que maneja el movimientode coches con magistral pericia,a mi tocayo Antonio,a un bombero ovetense con el que hablé de Corsino y el desaparecido grupo Heráclito, a Aurelio Lana, decano de la Asociación,a mi amigo Jesús, su hermano,a Marité y todos los suyos...

Me hablan de un arborista portugués, que descubrió allí un sin número de plantas medicinales contra el catarro, el insomnio, las alergias, las molestias cardiovasculares...No en vano la biodiversidad supera al Amazonas.También me comentan cómo gusta al oso el escuernacabras, que madura a finales de agosto, y un atractivo especial para las abejas, menos afectadas allí por la crisis de desparición que atraviesan mundialmente.

Y oigo de un californiano, que, perdido, buscando osos,como el protagonista de Tom Fernández, llegó con hambre a una borregada anterior. A la nuestra, ahora, vino Sébastian, un joven francés, compañero de intercambio de Juan, espabilado hijo de José y Mónica.

¡Qué envidia de los que se bañaron en el lago antes de la comida campestre!

Si el camino me había recordado a Vaquero y Uría, el color de la mesa habría hecho las delicias impresionistas de Manet,y el baño merecería la justicia de un Sorolla, por lo menos.Y el sol a Pisarro

Pese a la autorización para mi vehículo, la subida no fue fácil y nos hundimos,por pura mala suerte, en el único breve tramo de humedal pantanoso.La aventura del rescate me recordó los cuentos de mi adolescencia con los héroes Gene Autry y Roy Rogers utilizando sus monturas para franquear "arenas movedizas".La providencial llegada de un Isaac, con un no menos bíblico Samuel en sus brazos,me devolvería a la normal estabilidad, como ha poco recordaba del salvamento que tuve en la nieve del ibiense Connio.

A Somiedo llegué tras haber mojado la mirada en otros paisajes sensacionales, el que se divisa desde el piloñés Palacio de Rubianes, frente al Sueve, recuperado como Hotel de calidad por Chema Martínez Noriega,mi compañero de los Dominicos, donde tres años nos unció el orden alfabético,y su hijo Ángel, cuyo  dinamismo me sorprendió gratamente, y el de Belmonte, que hace honor al alto significado literal del topónimo, donde por un instante rememoré al médico Don Celso, al Teniente Paradela, mi amigo, y al buen Alcalde Roberto Pérez.

No tuve tiempo, en Pola, para pararme ante la casona solariega de Flórez-Estrada, el economista, patriota y estadista, pues no en vano, en su larga obra, fue Presidente de la nación,liberal progresista.Don Álvaro, al que la Junta General del Principado ha dedicado extraordinarios estudios y recopilación, a cargo del tristemente desaparecido Manuel Jesús González y de Joaquín Varela, fue el  primer intelectual español en perorar, sobre "la cuestión social", con ese nombre,que sigue tan determinantemente, ahí, dos siglos después.

Somiedo es mucho Somiedo.

Hay que mantener el Paraiso Natural astur,los Guardianes, a que aludía nuestro Presidente en los discursos de Brubru y de Corias,el listón de Greenpeace, tan sabiamente ensalzado en La Nueva España por Belén Fernández, la consejera.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

muy humano,muy poético,muy pragmático,muy bien.Cris y JA

Anónimo dijo...

es un magnífico artículo para todos y en especial para el Valle.José A

Anónimo dijo...

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