sábado, 20 de julio de 2013

Londres, sigue una hora menos



Magníficas las entregas memorialistas de Francisco (Alonso) Mori, en este periódico.

Paco fue un extraordinario pionero vetustense de la enseñanza del inglés, con una intrahistoria que merecía conocerse y de la que ha dado buena cuenta a Javier Morán. Gracias a Mori, y con sus colaboradores Alfonso Pastor Diego y Enrique Pascual Jarero, mi padre, mi hermano y yo nos iniciamos en esa lengua hogaño imprescindible para todos. Con motivo de la presentación de las jornadas estivales de Historia en Navia, tuve ocasión de evocar a Pedro Penzol, otro personaje singular, que ya en los años veinte, treinta y cuarenta traía a Puerto de Vega alumnos suyos  de la Universidad de Leeds, a la que llevaba también una colonia escolar de intercambio.

En los años sesenta pasé un par de veranos sumergido en el UK y un mes en USA. Pero la lengua de Shakespeare nunca se domina del todo y ahora como europarlamentario me voy unos días a Londres a recibir un curso intensivo como ya hice anteriormente en Dublín y La Valetta.

En aquel primero 1966 escuché a un profesor directivo del Anglocontinental, de Bournemouth, la queja por el gran no que el General De Gaulle había hecho a su país al que atribuía “tanta vocación europeísta”. ¡Cómo ha cambiado el panorama! Ahora los que más hablan (“¡cuán gritan esos malditos!”) son los euroescépticos con una amplia representación en la Eurocámara, en la que tienen Grupo propio, han logrado magnífico resultado minoritario en las elecciones municipales  y presionan dentro del partido conservador, o tory, hasta haber arrancado  del Premier Cameron que, en caso de reelección, se plantee, mediante referéndum, la hipotética secesión británica de la UE.

En cualquier caso, Londres ya ha lanzado la primera piedra: la recuperación el año que viene de todo un paquete competencial sobre seguridad y justicia.

En este tiempo me ha tocado dialogar el problema, comisionado por la Comisión JURI, con una misión de la Cámara de los Lores que viajó a Brubru sobre la que ya peroré en columnas anteriores. Paralelamente he apreciado el desinterés británico sobre la política común de asilo, en la que he sido ponente, y otros aspectos. No son todos los torys en esa línea pues el Vicepresidente del Parlamento, McMillan-Scott, sobrino nieto de Lawrence de Arabia, ha mostrado su incomodidad hasta el punto de pasarse del Grupo Conservador, en el que ha militado muchos años, al Liberal, europeísta, aunque “como independiente” hasta el término de la legislatura. También mi colega Karim, con el que tanto disiento en el oligopolio de las auditorías, ha escrito varios artículos de prensa a favor del espacio de justicia común y no solo de Interpol, eurorden y algunas otras instituciones a que Cameron quiere reducir la autoridad comunitaria sin nada de Tribunal de Luxemburgo, horarios laborales o participación igualitaria de la mujer.

Es evidente que se busca un acomodo en una Europa que vuelva a ser solo de los mercados en la que Londres, con su City, mantenga la omnipresencia de sus servicios.

Han pasado muchos años de mi paso por aquel Colegio del Sur de Inglaterra; con renovado brío y mi pata chula, asisto ahora a clase en el “Regent London” en plena Buckingham St.  Antaño y ahora no aprecio el euroescepticismo entre el que vivo en Brubru

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Que bien hilado
Un abrazo
A

Anónimo dijo...

Muy bueno Antonio