lunes, 1 de julio de 2013

Carta de Pilar del Río


Querido Antonio:

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Abrí la biblioteca a la visita pública a los nueve meses de la muerte de José. Desde entonces, casa y biblioteca se pueden visitar. Hay guías, mantenimiento, una pequeña librería con libros en distintos idiomas... Me cuesta mantener este complejo una fortuna cada mes pero lo hago encantada: mientras me quede algo de sangre en el cuerpo seguiré insistiendo en este proyecto que muchos dicen locura. Porque creo que los legados de los escritores, de las personas que nos ayudaron a profundizar en nosotros mismos, en nuestras culturas y en la humana forma de estar en la vida no deben perderse: José se siente en sus espacios. No nos visita muchas personas porque no no conseguimos pasar la noticia de que existe esa casa y ese patrimonio disponible desde hace más de dos años, pero la gente que viene sale conmovida. Y sé que seguirá leyendo y hasta entendiendo el mundo de otra forma. Porque la visita al complejo empieza con una frase de Raul Brandao, con la que arranca el primer libro del José maduro: "A cuanta gente hay que condenar a la pobreza, a la ignorancia, a la indignidad para construir un rico". Dicho mejor, pero esa es la idea. Y no somos demagogos, simplemente usamos la cabeza para pensar.

Gracias por tus líneas y sí: también siento que se haya disipado la biblioteca de Ángel Gonzalez: tantos esfuerzos y tanta vida dispersa ahora por asuntos que tal vez se pudieran solucionar con dinero.. Qué pena.



Un abrazo desde Lisboa y hasta pronto.

Pilar

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