sábado, 8 de junio de 2013

Desayuno de "Copia privada"


  El encantador personaje de Holly Golightly, de Truman Capote, se iba al escaparate de Tiffany´s con su desayuno en tupper mientras contemplaba deslumbrantes joyas.

  Mis tempraneros desayunos bruselenses son menos apasionantes y novelables, salvo cuando tuve la visita de una banda de atracadores, que me encañonaron la nuca como en película de acción. No obstante, por una vez, he dejado el hotel para optar por una fórmula que me permite el Parlamento: El desayuno con un grupo de lobistas, interesados en un asunto específico. El camino me lo marcaron hace meses los miembros de la patronal Carbunión, que, ideologías y alguna lamentable actuación laboral aparte, son admirables luchadores por la pervivencia de nuestro carbón autóctono. Así brindé las instalaciones del restaurante parlamentario a EGEDA, Entidad de gestión de derechos de los productores audiovisuales.

  Poco antes, el excomisario Antonio Vitorino me había asegurado que "las cosas en España van a cambiar".La UE ha encargado a este prestigioso político y técnico portugués un informe sobre el tratamiento de la llamada copia privada de una obra de creación. Poco después, también de forma personal, una alta funcionaria de la Comisaría de Mercado Interior me resaltó: "Es lógico, y se espera, que España cambie de forma radical, pues los autores están siendo maltratados hasta situación insostenible comunitariamente. Y es que donde, por préstamo en Francia recibieron dieciséis millones de euros, en España han ingresado apenas ¡cien mil!".La situación sí parece dramática, producto de una torpe legislación de las huestes de Rajoy nada más llegar.

  A mi desayuno vinieron expertos varios y mis colegas, especializadas en derechos de autor, la francesa Castex y la británica Honeyball. Muy de agradecer la colaboración entusiasta de Laura Vilches, representante bruselense de EGEDA.

  Con exquisita brillantez el abogado Suárez de la Dehesa expuso los males para la creación en la abrupta legislación anticomunitaria. Elisabeth O. Sjaastad, presidenta de la Federación Europea de Productores y Directores (FERA) y Alejandro Perales, presidente de la Unión de Consumidores, dieron también su versión del absurdo discriminador que está sucediendo en la piel de toro. Se terminó con un mensaje filmado, en Manhattan, para este desayuno por el director, premiado con el Oscar, Fernando Trueba.


  Por mi parte, y la de todos los invitados, no se trataba tanto de criticar la barbaridad legislativa por la que se han bajado drásticamente los ingresos de creadores, organizaciones e industrias sino, por encima de lo ya irreparablemente dañado en la  cultura, ayudar al Gobierno a adaptar y cumplir la legislación europea modificando lo preciso, como parecía me adelantaba Vitorino en pasillos. 

  Fue, pues, acto con fuerte carga simbólica para escuchar en Madrid.


  No era el escaparate de Holly Golightly/Audrey Hepburn, en la Quinta Avenida, aunque Trueba, al que tanto influyó confesadamente Capote, llamaba la debida atención desde otra calle  neoyorquina, próxima al espacio de novela y película.


  Deslumbrados, pero amargamente, seguimos, aquí, en Bruselas, por la inquina del Ministro Wert contra los creadores, a los que habría que mimar para el resurgir económico.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Genial.

Muchas gracias por lo que nos toca, Antonio.

Un saludo

L

Anónimo dijo...

Ciertamente, Antonio están secando las fuentes de la cultura.

F