sábado, 18 de mayo de 2013

Fernández en Brubru




Esta semana hube de recorrer una larga elipse. La huelga de maleteros del aeropuerto bruselense de Zaventem nos desvió, a Antolín Sánchez Presedo y a mí, hasta Praga antes de aterrizar aquí. Bromeamos con la visión de la fortaleza histórica, en la que está la Casa/Museo de Franz Kafka, el laberinto de El Castillo, "El callejón de oro", la judería... sin llegar a temer convertirnos en el insecto de la Metamorfosis, que tanto reivindica para sí García Márquez como el origen de su realismo mágico. A un pelo porque el retraso praguense se hizo desesperante y la impotencia del viajero solo podría tener salida kafkiana. Orson Welles, que fue un declarado seguidor del escritor checo, hizo de actor de reparto, junto a la maravillosa Elsa Martinelli, en una superproducción sobre el retraso aéreo, hoy tan común, máxime con el vergonzoso trato que Iberia está dando a Ranón (ya sé que es "Santiago del Monte", pero con ese topónimo auténtico incurriríamos en confusiones inapropiadas para el código aéreo, por aquello de otro Santiago, mayor y el Mayor).

Periplo para recibir a nuestro Presidente Javier Fernández, que se bate el cobre por la sostenibilidad de los Astilleros, compelidos a devolver ayudas de forma abrupta. Espero que algo se consiga y que el Gobierno de España, obsesionado Montoro en hacer caja, apoye, sin embargo, la vía abierta en Bruselas por un Presidente autonómico que no siendo de su partido tiene claras ideas de lealtad e identidad. "Cooperación leal" me definió, hace meses, el titular de Exteriores, García Margallo, con motivo de la voluntad política precisa para iniciar la representación asturiana dentro de la embajada de España, en la que se mueven ahora María José y Reme, dos puntales  incrustadas por el Principado.

Como no hay peor interpretación de la ley que la literal si desconoce el contexto y las víctimas de su supuesto rigor, confío mucho en que Joaquín Almunia, que aprendió esas enseñanzas jurídicas en la misma fuente del viejo caserón de Deusto, como también le sucedió al Ministro, haya sensibilidad con la construcción naval que no puede ser despojada sino alentada en estos tiempos de malsano y flagrante recorte de actividades industriosas.

La presencia de Javier inaugurando una expresiva expo asturiana integral, "Guardians of Paradise", en el Parlamento, está siendo la mejor envoltura para esa reivindicación naval y buen motivo de perorar sobre la región, su industria- no en vano vino Graciano Torre-, su agricultura, su gastronomía, su fuerza paradisíaca... La muestra ha sido una buena idea de mi compañera María Muñiz y de su magnífico equipo, a los que me sumé con el mío. A destacar la colaboración de las Consejerías –muy bien Gonzalo Asenjo Palmerola- y de nuestra colonia asturiana en la que eché en falta al entrañable langreano universal Dionisio Fernández, Dioni. Y, cómo no, la estimulante presencia de los Alcaldes de Castropol y Navia y el antiguo de Sobrescobio, entre otros animosos visitantes de la Fampa, Morcín, Cabrales, Cangas del Narcea...Emocionante que unos emigrantes despidieran la expedición, en la Plaza de Luxemburgo entonando "Asturias patria querida" y lo que cantó con voz extraordinaria Emilia Pantiga Fanjul .

Viendo a Javier ante el atril bruselense en la ciudad de Tintín, bien recuerdo la imagen de sobria seriedad que le dio, en la campaña hacia la Presidencia, el lápiz de Alfonso Zapico, ahora justamente laureado como Premio Nacional del Cómic y "Asturiano del mes de La Nueva España". Todavía hay distancia en fama entre Hergé y el imaginativo artista de Blimea pero todo se andará, que no, en la forzada elipse que hice a Praga, más propia de "Tintín en el cosmos".


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