sábado, 4 de mayo de 2013

Auditorías: Nunca se abandona una lucha justa y razonable.



Quien siga esta columna sabatina, o haya leído mi libro " Europeos pero incorrectos", escrito al alimón con Pablo Sánchez Lachica, sabe de mi empeño en la iniciativa del comisario Michel Barnier para cambiar de forma radical la política europea de auditorías, en manos hogaño del llamado oligopolio de las Big Four (Deloitte, Price Waterhouse, KPMG, Ernst & Young), que tanto daño ha infligido en esta crisis por su falta de independencia.


Hace un par de semanas, en una reunión de Estrasburgo, explicitamos el apoyo a Barnier de  una hipotética mayoría parlamentaria, en el seno de los grupos de S&D, que yo mismo representaba, Verde, Liberal, Izquierda Unida, Liga Norte e, incluso una diputada del PPE y alguna abstención activa de esta última formación, que es la minoría mayoritaria de nuestra Cámara.



Era, no obstante, demasiado bonito.



El lobby de las Big Four acusó el impacto reaccionando muy activamente, con implicación directa del Presidente de la Comisión JURI y la neutralización del grupo liberal y de la "excesiva" fragmentación del PPE y de la extrema derecha. Lograron así, la semana pasada en Bruselas, dar la vuelta al calcetín, consiguiendo tumbar la valiente propuesta Barnier por quince votos a diez en comisión JURI.



Para mi grata sorpresa, el Financial Times, generalmente bien informado, se hizo eco en seguida lamentándolo y recogiendo la opinión de inversores británicos asociados que dudan de las firmas auditoras de más de 15 años con el mismo cliente. También me hizo el honor de tomarme una frase sobre cómo la nueva orientación liberal conservadora  convertiría la reforma de auditorías en "inmoral e ineficaz". Incluso un cotidiano madrileño on-line sentencia:" Europa, Europa, Europa, ¿qué hacemos contigo? Dieciocho meses has tardado en llevar a tus eurodiputados una iniciativa motivada por escándalos en los que se nos vendieron como cuentas anuales sin salvedades meras caretas contables con más trucos en su interior que la chistera de un mago. Ahora que las cosas vuelven a su cauce, business as usual, y la presión social ha desaparecido, dejas que los lobistas arrimen impunemente el ascua a su sardina" (http://blogs.elconfidencial.com/economia/valor-anadido/2013/04/30/nada-cambia-europa-se-niega-a-meter-mano-a-las-auditoras-8353)



Las cosas no pueden seguir así en la Unión Europea, hemos de ser consecuentes con la voluntad de evitar la crisis, la actual y las próximas, que no han de reinar el descontrol y la autorregulación , pues ya sufrimos a qué conducen. Lo de las auditoras campando con livianos controles y repartiéndose entre 4 el Pastel con indicios de oligopolio es solo un aspecto, que ahora mismo se enquista, al menos en el Parlamento.



De vuelta a España mucho me ha prestado asistir a las intervenciones, en la ovetense hiperactiva Casa del Pueblo de Jonás Fernández y Mariano Abad, desgranando la delicada situación europea y la necesidad de una unidad fiscal alternativa. Y, como insistieron ambos preclaros amigos, el problema es de voluntad política, que de ser férrea en el mantenimiento de Europa y del Euro arrastraría la confianza precisa para salir a flote.




1 comentario:

Anónimo dijo...

Antonio,
Me encanta tener un amigo que saca tiempo para hacer este tipo de reflexiones. Enhorabuena.

Emilio