jueves, 11 de abril de 2013

Volcanes, Balcanes




Sugerente columna del eurodiputado del Partido Popular Salvador Garriga

Volcanes, Balcanes


Veinte años desde el inicio de la última guerra europea


Se cumplen 20 años desde el inicio de la última guerra europea. Todo lo relacionado con la zona olió durante demasiado tiempo a pólvora, refugiados, sufrimiento y muerte. Y vergüenza propia y ajena. Curiosamente la vida se abre camino en todos los sitios y hoy ese mosaico de países avanza con seguridad hacia la Unión Europea.

Croacia, Serbia, Montenegro, Bosnia Herzegovina (la antigua Yugoslavia), Macedonia, Albania y la conflictiva Kosovo constituyen la última ola de accesos que viviremos en la UE durante muchos años.

Entre todos ellos suman 25 millones de habitantes y todos los problemas étnicos, religiosos, fronterizos, sociales y económicos del mundo. Carecen de buenas infraestructuras de comunicación internas y externas, tienen desequilibrios políticos importantes, mantienen refugiados ¡20 años después!, las minorías siguen siendo un asunto conflictivo. Y aún así avanzan hacia la UE.

Su renta media per cápita es de 3.500 euros, la de la UE 25.000. No hay alternativas fuera de la Unión. ¿Qué debe hacer Europa ante esta petición de entrada, darle largas como con Turquía o facilitar el proceso de adhesión?

En su favor: son Europa, completamente. Los Balcanes son parte de la vieja Europa, les baña el Mediterráneo, les cruza el Danubio, sus fronteras exteriores son todas Unión Europea.

Tuvieron mala suerte y Europa tuvo mala suerte con ellos. Yugoslavia explotó por una mala mezcla de agravios mutuos, nacionalismos absurdos y un personaje nefasto, Milosevic, en el momento que terminaba la reunificación de Alemania, y Europa se encaminaba hacia el euro y la integración política. Ni Estados Unidos ni mucho menos Rusia detuvieron aquella locura a tiempo. Los demás no tenían fuerza para hacerlo. La catástrofe de aquella guerra civil envenenó Europa durante años, retrasó la adopción del euro y frenó el impulso integrador mostrando la debilidad política y militar europea. Gracias a aquello el euro nació sin base económica. Así, la última víctima de aquella barbarie fue el euro diez años después.

Acabo de visitar Serbia y Montenegro en misión presupuestaria del Parlamento europeo. Ambos se esfuerzan por cumplir las condiciones. La independencia de Kosovo añade mucha tensión en Serbia, que se debate entre su orgullo nacional y su necesidad económica. Y por detrás, los rusos y chinos aprovechando esta espera. En Europa para situación volcánica nos basta el Hierro. De los Balcanes queremos paz y ellos quieren volver a Europa. En el interés de todos, un esfuerzo mutuo.

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