sábado, 27 de abril de 2013

La conservación cultural de la naturaleza



Hace años, bastantes, unos amigos me hablaron de un contacto discreto con Pascual Carrión, que, como Director General, había inspirado la reforma agraria de la República, de la que mucho se hablaba sin apenas documentación. La intervención, cobijada por el siempre sorprendente salense Velarde Fuertes, fue en la Facultad de Somosaguas, recién estrenada, que el tardofranquismo abría lejos del excesivo centro de San Bernardo, donde resultaban demasiado molestas las permanentes manifestaciones. Don Pascual expresó sus teorías con venerable bonhomía sobre la importancia del agro en el conjunto de la Economía.

De aquella yo estaba muy influido por Ignacio Fernández de Castro, fundador del Frente de Liberación Popular, en cuyo libro "La demagogia de los hechos", probablemente mejor escrito que científico, sostenía también que España seguía siendo su campo. Ignacio y Don Pascual ya estaban entonces superados por la literatura seudo marxista que invadía nuestros sueños universitarios. No obstante, siempre me quedó un cierto complejo urbanita contra la marginación agraria.

Al llegar al Parlamento Europeo, en 2004, me encontré por unos meses en la Comisión de Agricultura, lo que hacía sonreír malévolamente a Jesús Arango, con el que había formado tándem Cultura/Agricultura en el primer gobierno autónomo. Debo confesar que, en efecto, ante tanto reglamento y disparatadas intervenciones sucesivas de ecologistas y diputados de Ultramar, estuve tal pulpo en garaje. Lo confieso, como ya hice varias veces. Las cosas han cambiado en esa Comisión AGRI, gracias a la clarividencia de mi buen amigo Luis Capoulas, antiguo ministro portugués, al que apoyo en su denodada lucha contra la perversa influencia, en el propio Grupo socialista, de los compañeros nórdicos, ingleses y alemanes con un tipo de agroganadería inaceptable para la Europa del Sur.

Esta confrontación Norte/Sur es, sin duda, un motivo de controversia para el programa electoral de 2014, en el que la nueva socialdemocracia debería ser tomar coraje. Valor o irrelevancia ha de ser nuestra divisa y pese al primero podemos caer en la irrelevancia. La también diputada María Muñiz y yo trajimos a Capoulas a una jornada, en Pola de Siero, que un experto como Benigno Fano, consideró muy en alto lamentando que no tuviera en el magnífico auditorio sierense la debida acogida asturiana,social y mediática. Esta misma tarde, dentro de la muy británica actividad de circunscripción que estimo imprescindible en mi trabajo político, estaré en Arenas de Cabrales dialogando sobre esa misma PAC con los lugareños

No se debe olvidar que Asturias es la mayor “mancha quesera” de Europa, muy por encima de las clásicas regiones francesas, que tienen mejor respuesta de los consumidores para sus marcas. Los Cabrales,  Gamoneu, Casín o Afuega´l Pitu, Los Beyos son ya buques insignia de muy diverso calado a los que deberían corresponder nuevos mercados para un producto del agro asturiano que es de tan alta calidad. A no olvidar tampoco el sabroso La Peral, el Pría, el cabraliego Caxigón o los occidentales Oscos, Abredo y Xenestoso.  

Me llega, también, un librito imprescindible, "La conservación cultural de la naturaleza" de Jaime Izquierdo Vallina, magníficamente editado, como siempre, por KRK (que también publicó el excelente "Montes comunales y otras cuestiones agrarias" de Jesús Arango), que en parte ya conocía por adelantos en este periódico y en la ponencia que el autor leyó en Pola de Somiedo.

En escasas y enjundiosas páginas, Izquierdo establece bien el equilibrio agrario para nuestro tiempo y del que me hubiera gustado empaparme antes de mi errático paso por AGRI, como la llamamos en el Parlamento. Jaime afronta, desde la perspectiva astur y de forma deliciosa la dicotomía conceptual entre el Marqués de Villaviciosa, más o menos industrioso, y el aforismo dieciochesco de Fray Toribio de Santo Tomás y Pumarada: "lo mismo es estar conservando una cossa que estarla siempre produciendo".

1 comentario:

Anónimo dijo...

Esta mbien. La agricultura es vital. La crisis seria una gran oportunidad tambien para volver a poblar las zonas rurales si hubiera un plan para ello

J