sábado, 23 de marzo de 2013

Chipre, de Afrodita a Omero



Raúl del Pozo, en una de sus columnas más logradas, llama a los chipriotas "paisanos de Afrodita":  "Antes de ser conquistada la isla por Alejandro, les machacaban con impuestos los fenicios, los persas, los turcos, los romanos, los ingleses y hace unas horas los alemanes".

De la posición riesgosa de Chipre vengo oyendo desde ha mucho. Mi buen amigo el diputado checo Richard Falbr, que habla perfecto español, su idioma materno, hijo de un brigadista de la guerra civil, le espetó en una reunión del Grupo S y D, al entonces Presidente, el comunista Dimitris Christofias, "¡ustedes son un país de ladrones!".

Fue muy duro. Falbr contaba con la opinión favorable de cuantos ven con preocupación el lavado del dinero negro ruso y los enjuagues financieros que conlleva. 

Ese caldo de cultivo, con el ánimo de incautar semejante capital extranjero, pudieron poner de consuno la troika y el nuevo gobierno chipriota, eludiendo quizá otras medidas, lo que jamás se sabrá con certeza. Ha sido un desastre que ha llenado de espanto a los ahorradores de Europa. Javier Solana se adelantó por las ondas a decir que la incautación de depósitos era una auténtica barbaridad, rompiendo su proverbial moderación juiciosa. La Comisión Europea, y su Comisario Olli Rehn, deben asumir su yerro descomunal aunque la solución no esté cerrada. Aún más si cabe el Ministro alemán de Finanzas, Schäuble.

El rescate hay quien dice que no es muy grande, pero en términos proporcionales resulta insólito que sea por el 100% del PIB, lo que ni por asomo había sucedido ni tan siquiera en Grecia, el gran contaminador.

En Roma hay una pequeña plaza llamada Nicosia a la que mi fallecido amigo el corresponsal de El País, Peru Egurbide, me llevó una vez a cenar. El Restaurante se llama "Due ladroni". Fue antes de que yo fuera eurodiputado y no sé si alguno de los saqueadores de Afrodita suelen pasar por allí, con semejante denominación contracultural.

Tampoco se entiende, o quizá sea demasiado evidente, que quisieron cargar contra los ahorradores pequeños antes de tocar el impuesto de sociedades que estaba en el ridículo 10%.

Y clama al cielo que los paraísos fiscales sigan indemnes, o casi.

No trato a Rehn ni a Schäuble pero sí a Omirou (que se pronuncia Omero), el Presidente del Parlamento. Incluso me entrevistó, en su despacho de Nicosia, la televisión chipriota cuando él no era aún diputado. El restaurante al que nos invitó luego a Eloína y a mí, a diferencia del romano, se llamaba "Makarios", como el líder legendario de la independencia y la "No alineación". Omirou se ha negado en redondo, en nombre del poder legislativo, a aceptar la operación esquilmadora del Ejecutivo y la troika.

Veremos...La Iliada tiene muchos capítulos y después sigue la Odisea.

Omero, que pide solidaridad, seguirá recitando su letanía. Amén.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Da buenos consejos a los buenos amigos.Tü no gastabas l que no tenías.Fernan

Anónimo dijo...

Antonio, muy interesante esta columna tuya. No conocía casi nada de lo que cuentas.

José María