viernes, 28 de diciembre de 2012

Homenaje a Fernando Castañón



A/A Joaquín Lorences

Vicepresidente de la Fundación Valdés-Salas

Querido Joaquín

Ya bien siento no haber estado ayer en el homenaje que la Fundación Valdés-Salas dedicó a Fernando Castañón. No sabía que había fallecido. Lo conocí muy bien en varios de sus viajes africanos. Mucho antes, en mis primeros días de alcalde y cuando él era funcionario judicial patrocinamos un viaje a Anchorage en bicicleta lo que, en aquellas calendas, era bien exótico. Creo que algún archivo municipal estará la carta que llevó y la contestación, siempre a través suyo, del alcalde de la ciudad más poblada de Alaska.

Bien siento no haberos acompañado. En cualquier caso la memoria de Fernando me llena de afecto y reconocimiento

Un saludo

Antonio

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Siento mucho el fallecimiento de Fernando del que acabo de enterarme leyendo esta nota. En nuestra época de Universidad solíamos compartir muchas horas de deporte en las instalaciones del CAU y posteriormente solíamos vernos cuando se dejaba caer por Oviedo despues de alguno de sus viajes.Un abrazo y mi cariño para su familia.Pepe Armas.

Anónimo dijo...

Yo también siento la muerte de Fernando de la que me acabo de enterar. Soy una antigua amiga de Oviedo y hacía años que no sabía de él.Me ha sorprendido mucho..¿estaba enfermo...fue de repente? Ya sé que no debo preguntar pero no tengo medio de saberlo ya que vivo lejos y no estoy en contacto con nadie que le conociera.
Mi pésame a su familia,si se la puedes transmitir. Saludos.

MANUEL MORÁN GONZÁLEZ dijo...

Coincidí con Fernando en España, Salvador, Guatemala...nos reímos mucho, charlamos de mil cosas casi siembre banales, lo serio lo dejábamos para el trabajo, y, sobre todo, fuimos amigos...

Anónimo dijo...

Fernando' s friends, Forgive me if I write in English. I am saddened to learn only now that he passed a way a few years ago. So soon, too soon. I was a friend and colleague of Fernando in the Hague, when we both worked at the international criminal tribunal. We.were like brothers then and felt estranged among buracrats and technocrats. Fernando was an exceptional UN official, with a great sense of humour, and the personal insights of a real, unique, freedom fighter and human rights advocate. Like me, he liked sports ( he would go anywhere with his bycicle) and good looking women. He was generous, brave and entertaining. I have his smile impressed in my memory, as it would change his looks from serious to happy and forever young.

Dear Fernando, I know well that you have given more to the UN and the world for lasting peace than peaople would normally know. You indeed were an unsung hero of our time and solved most compex negotiations in so many impossible missions. Your soul will stay with us. Those who knew you and those who could still see your smile among our children.

Yours truly, Donato