martes, 4 de diciembre de 2012

Abogados por la Igualdad ante la Justicia

Confieso que me ha emocionado la primera de La Nueva España con la insólita foto de los abogados de Oviedo, junto a su Decano, pidiendo en la calle igualdad ante la Justicia y criticando las perniciosas tasas judiciales que el ordenamiento jurídico español había superado ha mucho.

Ya no soy letrado ejerciente, pero me sigo considerando abogado y, como tal, en su día y durante muchos años pertenecí a los Colegios de Oviedo, Gijón, Madrid y León, e incluso ejercí en otros varios puntos de la geografía española, francesa y hasta americana.

Desde los primeros setenta estuve comprometido en la emergencia democrática en la abogacía, de ahí que me llame la atención la decidida actuación corporativa asturiana, pues por aquellas calendas el Colegio de Oviedo era lo más reaccionario del país, incapaz de sumarse al clamor general contra la pena de muerte. Otra anécdota que no tiene desperdicio es que al plantear unos jóvenes, y no tan jóvenes, entre los que recuerdo a Herrero Merediz, los hermanos Silva, Paz Felgueroso (que sufriría un explosivo en la farmacia de su marido), Juan Luis Vigil, Ardavín,  J.R.Ballesteros, Mori, Arbesú Vallina...que se introdujera un trato especial para el preso político, recibí, yo mismo, la respuesta del entonces Decano, Chebo Abascal: "¡El preso político por excelencia se llama Rudolf Hess y está en Spandau!"

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Antonio: . Ciertamente las tasas judiciales se van a convertir en el cementerio de Gallardon pues es un dislate. Ayer mismo por la noche estuve cenando con un amigo abogado en ejercicio y le comentaba que esta ley de tasas tiene efectos devastadores pues en primer lugar pretende disuadir a los ciudadanos que acudan a la justicia en defensa de sus derechos por la vía de las tasas, tambien pretende con ello suprimir las 1500 plazas de jueces sustitutos pues ya no serian necesarios con la bajada de los procesos judiciales en primera y segunda instancia. Tambien es cierto que las tasas constituye un ataque al interés profesional de los abogados y procuradores al reducirles la carga de trabajo y mas en esta época de crisis. Como cuestión final me pregunto si acabaremos usando el miedo a tener que pagar tasas judiciales como arma contra otros que sepamos que no pueden pagarlas, pues la ley permite que paguen las tasas quienes incluso no inicien el procedimiento y acudan como demandados. Las aseguradoras se van a forrar....

Anónimo dijo...

No son como vosotros, ni es por lo mismo, no te engañes, amigo mío

Anónimo dijo...

Muy interesante, Antonio! Eran, sin duda, otros tiempos. Un abrazo,
Benjamín

Anónimo dijo...

Interesante la referencia a Hess. un abrazo. joe

Anónimo dijo...

Pienso que quien protesta por algo injusto, debe protestar por todo lo que lo es. En cuanto al tema de la tasas, habría mucho que hablar: son injustas, absurdas y sobre todo fuera de lugar y razón. Protestan, si, pero tendríamos que saber el motivo. ¿pq no piden cosas tales como arbitrajes previos a los juicios? Pq no piden una justicia a la americana, lo más parecida? ¿serán capaces de pedir que las costas recaigan en los abogados temerarios y no en los clientes? Todas las cosas así suelen tener dos caras, piénsalo...

Anónimo dijo...

Hola Antonio:

La verdad es que es reconfortante ver a los profesionales del derecho movilizarse - hace poco ya vimos a las organizaciones de jueces alzar la voz contra los desahucios y la conversión de los juzgados en una mera agencia ejecutora de los bancos. El caso de las tasas judiciales además es una cuestión que está pasando casi desapercibida para el público general - eclipsada quizás por otros temas que el ciudadano medio percibe como más inmediatos en su repercusión sobre su vida cotidiana como bien pueden ser los recortes en educación y sanidad o la reciente no actualización de las pensiones. Sin embargo me parece de una trascendencia tal que resulta urgente hacer llegar a la gente la implicación que este nuevo sistema tendrá sobre toda la ciudadanía. Al margen de su dudosa constitucionalidad en el fondo esta ley lo que provoca es convertir el acceso a la justicia en un lujo, en un servicio antes que en un derecho. Esperemos que los profesionales de la justicia y el resto de juristas no cesen en su empeño. Son sin duda un buen ejemplo en estos tiempos que corren.

Un saludo desde la fría Bruselas

Pablo