Estrasburgo, 23 de octubre de
2012
Querido amigo:
Bien siento no acompañarte en la ceremonia y
prolegómenos del Príncipe de Asturias. Mis obligaciones de eurodiputado me
retienen en Estrasburgo con votaciones ineludibles.
Recuerdo la esperanza que para el equipamiento de
la ciudad supusieron tus ideas para el Auditorio que se malograron luego. No
obstante, conservo una carta tuya utilizando una publicación nuestra acerca de
Gil Blas de Santullano para el que también buscábamos, por aquellas calendas,
su solar.
El edificio resultó un pequeño desastre estético,
del que se salva su sonoridad y su emplazamiento, que era el sugerido por ti.
Un fuerte abrazo y mi enhorabuena

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