sábado, 22 de septiembre de 2012

Las cuatro estaciones

"Cuando es invierno en el mar del Norte/es verano en Valparaíso". Ángel González.

¿Quién no reconoce LAS CUATRO ESTACIONES de un tal Vivaldi?

Como fenómeno del habla popular extraclimático las estaciones se prestan muchas veces a la metáfora política, más o menos facilona. Así, en los tiempos que corren es frecuente presagiar un "otoño caliente", es decir de movilizaciones sociales y/o sindicales, al calor de provocaciones de los poderosos, y, más refinadamente si cabe, del iva, del copago, de la desprotección del desempleo y de otras medidas que traen un adelantado "frío y seco invierno". También las próximas primaveras, y aún los vacacionales agostos, estarían cuestionados al son de un recesivo cambio socioeconómico climático, casi un tsunami depredador. Un personaje coral de Osvaldo Dragún, en su "Historias para ser contadas", sostiene para sí "¡Nunca tuve primaveras!". En cambio el Werther, de Goethe, y luego de Massenet, que acabamos tan dignamente de escuchar en la sobreviviente y admirable temporada operística del Campoamor, se canta la Navidad en Junio.

Hace unas horas entró el otoño, en efecto, pero el panorama está, sin embargo, para pocas canciones ni tan siquiera la balada "Las Hojas Muertas" que vendrán enseguida. 


Recibo muchas y ponderadas críticas a mis columnas, una referida a la de Pérez de Ayala y la contextualización de sus frases de 1941 y el depresivo europeísmo de aquellas calendas.


Europa es, por el contrario, para mi amigo Chano, siempre la solución, como en Ortega y en González.


Vale, pero no me gusta, en cualquier caso, el marcaje de nuestro ritmo ambiental, quizá por la agobiante batuta germana, y así lo escribí, una vez más, a mi manera y mis posibilidades, en el Acta del pasado Pleno del Parlamento:"otra Europa, señores de la Comisión y del Consejo, es posible, más atenta a las desigualdades sociales que a los beneficios de empresas improductivas o a mantener el grifo a los especuladores".


El otoño y sus luces, a veces invernales, es central en la obra de nuestro Ángel González: "Este cielo de otoño, /su imagen remansada en mis pupilas, /piadosa moratoria que la tarde concede/a la débil penumbra que aún me habita".

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado Antonio: Cierto es que la solución a nuestra tradicional centrifugadora configuración institucional es Europa pero no tengo tan claro que la batuta germánica no sea el árbol que nos interese mostrar para no ver el bosque de nuestros males, vicios y luchas tradicionales:
La corrupción, la busca del privilegio, la envidia, la ineficacia como narras en tu articulo en LNE de hoy, no son culpa de los germanos, ni de la ética protestante, sino de nuestra tradicional indolencia y decadencia social y política. Lo cómodo siempre fue buscar cabezas de turcos para nuestros males más que encontrar soluciones y ponerlas en práctica.
 
 
Fijémonos que en Alemania un alto porcentaje de pensionistas realizan trabajos a tiempo parcial, que el 20% de los trabajadores alemanes cobra menos de 10 euros a la hora, que los jóvenes alemanes son los mas ahorradores...que sus políticos suelen pactar entre los grandes partidos las cuestiones mas importantes y hasta realizan gobiernos de unidad nacional....En fin demasiadas cuestiones que marcan las diferencias que explican la calidad democrática, social y económica entre ambos países. Recuerdese que Alemania en 1945 estaba mas destruida que España tras la guerra civil y donde llegaron unos y otros a los pocos años. Yo prefiero aprender lo bueno que tiene hasta el diablo mas que buscar consuelo en las culpas ajenas.
 

Anónimo dijo...

Ya veo que te comprometes  a ayudar a este proyecto continuado y reformador de la Ópera de Oviedo. Estamos haciendo un esfuerzo para mantener la calidad, abrirnos más aún a toda la sociedad asturiana, y a los que nos visiten, naturalmente, y para que tenga continuación un evento cultural y económico que desde los tiempos en que el responsable era el Ayuntamiento, fundamental entre ellos tu padre, fue una seña de nuestra querida ciudad. Seguiremos , con menos financiación pero con más ilusión, basada en profesionalidad y trabajo, no en "ilusos" como ha ocurrido en otras "actividades culturales" de nuestro entorno. En fin, gracias y me alegré de verte y que te haya gustado el Werther.