martes, 28 de agosto de 2012

Víctor Garsaball, poeta



La Nueva España ha dedicado dos magníficas entrevistas memorialistas al gran escultor Fernando Alba. Además de acercarnos a un extraordinario personaje, me presta que Fernando haya recordado a su mujer y a la tertulia de La Quintana, en la que estaban Carlos Sierra, Felipe Prieto, Toño, el poeta y el también poeta Víctor Garsaball, muerto trágicamente en Francia cuando manipulaba explosivos.

Recuerdo a Garsaball como autor de un único libro que, creo, estaba prologado por Lorenzo Cordero. La portada era de Carlos Sierra. Carlos me dijo alguna vez que era capaz de pintar un cuadro al estilo Picasso y, aún más fácilmente, al de Matisse o cualquier otro afamado. El de aquella portada negra creo recordaba algo a Antonio Saura.

No conocí a Garsaball en su ambiente cultural sino en el Club Náutico de Salinas en donde algunos sábados era camarero en las fiestas sabatinas agosteñas. Me lo presentó una chica de la pandilla que reconoció al escritor por debajo de la guerrera blanca con hombreras. Cerca debía estar Víctor Botas, ese sí que oculto entonces y hoy escritor de culto. Hablé algo con Garsaball, de su obra y de una crítica o comentario que no le gustó en el periódico. Nacho Gracia Noriega habló varias veces de La Quintana y de Garsaball, pero una hermana de este escribió una carta de protesta al periódico y Nacho se enfadó airadamente. Lástima, pues gracias a Nacho, Garsaball no se murió del todo en Francia en aquel mal y trágico paso enloquecido.

Bueno, gracias a Nacho y, ahora, a Fernando Alba.

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