lunes, 13 de agosto de 2012

Discurso presentación "Ribadeo y justo al lado"

Sr. Alcalde de Ribadeo, Compañero diputado en las lides parlamentarias, Antolín Sánchez Presedo, Sra. Magistrada:


El que haya seguido algunas de mis publicaciones, por cierto, la última Europeos Pero Incorrectos, de Editorial Catarata, va a ser solicitada por Andrés, el conductor de esta entrañable casa ribadense, podría recordar que mi admirado Emilio Alarcos, académico de la Real de la Lengua, decía en un prólogo que, siguiendo al antiguo Deán de la Catedral ovetense, Don José Cuesta, practicaba yo todas las mañanas, en mi tiempo de Alcalde, que habéis recordado, la gimnasia de encogerme tres veces de hombros ante algunos decires de mis conciudadanos vetustenses. Como quiera que mi gimnasia terapéutica es obligada por recomendación de mi fisioterapeuta, ese ejercicio cambia todas las mañanas al otro lado del Puente, sobre cuyo cuarto de siglo va mi columna sabatina de mañana. Pues bien, mirando a Ribadeo abro bien mis brazos extendidos. La mano diestra toca la Punta de la Cruz o Isla Pancha; la izquierda se me cierra, a la vez, sobre el emblemático edificio del Parador. Y el ejercicio, como en Oviedo encogiéndome, en su día de hombros, aquí cierro los brazos estrechando a Ribadeo con amor. Y naturalmente me aproximo a esa exageración que los psicoanalistas dicen posición fetal, que recuerda el seno materno. En mi mesa de trabajo, aquí en la Ría, y durante todo el año en el piso onceno del Parlamento Europeo, tengo a mano, y releo constantemente, un ejemplar de El Quijote y otro de Los Ensayos de Michel de Montaigne, que estimo como constante alimento a la altura, en efecto, del pensamiento cervantino. Pues bien, Montaigne es muy sabio pero comete el fallo de considerar la gestación humana como de once meses. Yo soy sietemesín, pero lo normal es que sean nueve meses. ¿Cómo se confundió Montaigne si históricamente bien se sabía ya? En algún comentario de la red, he leído a algún fanático imaginativo que Montaigne quizá contase el tiempo que antes de la gestación una madre sueña con su futuro hijo. De ser así, mi madre, jovencita, me pudo ya soñar en Ribadeo en los años 36 y 37. Fernando Fernán Gómez ha popularizado el título de sus Memorias, "El tiempo amarillo", por las fotos, ya amarillentas que guarda de la familia. Conservan los míos muchas fotos de aquel Ribadeo pero apenas son fotos ribadenses, solo se cuela en algún lateral, un poco de la ciudad; así al fotografiar un barco que entra con presos llamados "rojos "se ve el solar en que se asienta en San Román, mi actual casa, o al fotografiar a un uniformado miembro de la legión Cóndor se puede apreciar la esquina de algún edificio tan emblemático como la Torre de los Moreno, en cuyos bajos estaba la oficina del Banco Herrero, de la que era director general mi abuelo. Mi madre no iba a esa maravilla de playa de las Catedrais, apena descubierta y valorizada, solo a Reinante. Pero mis antepasados directos o colaterales no me han legado el tiempo amarillo ribadense de cuando ya quizá me soñaban en esta ciudad de tanta fuerza. En cambio, el libro de mi querido Ignacio Samper, con tanta virtud técnica, con tanto amor a Ribadeo, como ya habéis dicho, refleja muy bien esa fuerza de Ribadeo. No tiene pies de foto, pero, como él mismo ha dicho, los pies se los ponemos todos los que bien conocemos estos rincones tan resaltados y ensalzados. No hay escritura pero ya se sabe que cada imagen vale más que mil palabras y resulta un poema de miles de palabras .José Luis Pérez de Castro, aquí presente, me ha enseñado ha mucho ya que un libro hay que tocarlo antes de echarle el ojo a sus páginas, hay que sentirlo táctilmente. Desde mi enfermedad los libros me han servido, tocándolos para avivar la recuperación de la memoria y los sentimientos. Eso hice con Ribadeo y justo al lado, palpar su gran formato, pasar la mano por sus páginas, notar las satinadas, los cantos, el lomo...Les recomiendo el trabajo de José Luis, tan atractivo. Atractiva y espectacular es ya la tapa con una fotografía increíble; antes José Antonio Rodríguez, profesor él mismo de Geografía, hacía alusión a la importancia geográfica de este libro. ¿Se acuerdan de Los Puentes de Madison sobre un fotógrafo del National Geographic? La foto de la portada impresiona más que aquellos de Madison. Es todo un poema de y sobre Ribadeo este Ribadeo y justo al lado. Nacho es un artista, sin duda, pero sobre todo una persona compenetrada con este paisaje que transmite así para nosotros pero para nuevas generaciones que vendrán y no les pasará la pérdida de esas fotos malogradas por los míos. Pues este libro es una maravilla de hoy para siempre.

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