sábado, 18 de agosto de 2012

Libro perdido en Mississippi



"Ese Banco clandestino llamado BCE",
J.M. García Margallo, Ministro de A.E.
 
Saludo en Ranón a Eugenio, un bombero funcionario que tiene el encomiable coraje de enviar a su hija adolescente a Boston.

En el curso europeo de la Granda me saluda el hijo de mis amigos Marco y Esperanza, que hizo bachiller bilingüe, ¡en alemán, en el Alfonso II!, que, audaz y preparado, va a intentar diplomático o funcionario internacional.
 
Marco, mi hijo, cuando apenas llegaba a doce añinos, se fue a Mississippi. Luego nos contó muchas cosas y una, muy significativa de la familia anfitriona, tardó en salir: "No había ningún libro en toda la casa. Ahora hay uno, "Oviedo" de Manolo Avello, que llevé de vuestra parte".

Obra ovetensista que también protagonizó la anécdota de cuando se la entregué a un joven diputado laborista, llamado Tony Blair, que basándose en el relato y las fotografías aportadas por el entonces entrañable cronista oficial, servirían al luego famoso Premier británico para corregir de inmediato mi yerro inglés de haber atribuido dos mil (two thousands) el número de habitantes a Oviedo en lugar de doscientos mil (two hundred thousands).

Pues bien, años después, la ciudad de Gulfport, en Mississippi, quedó arrasada por el Katrina. Pensamos enseguida que podía no quedar rastro del libro de Manolo. Naturalmente intentamos el contacto informativo y solidario con aquellos americanos que habían dado un errático cobijo a nuestro hijo. Por fortuna no aparecieron en la lista de víctimas ni tiempo después en las varias de damnificados diversos. Nos ilusionamos, pues, pensando que, como resultaba frecuente en las costumbres de tantas familias sureñas de clase media, se habrían mudado de domicilio, incluso de Estado, antes de que asolase Katrina.
 
Los libros nos sobrevivirán, pero el ejemplar que fue a Mississippi no es tan seguro. 
 
En cualquier caso, sí que es segura la apuesta por los idiomas que ya hacen tantos compatriotas este verano, y muchos otros en la enseñanza pública también, con esfuerzo y mérito. ¡Eugenio, Marco/Esperanza y sus familias entre ellos! ¡Y ni un paso atrás en los logros de la enseñanza pública!
Lo ha dicho muy bien el catedrático Manuel Vijande al recoger el galardón de veguense del año: "muchas enfermedades se curan viajando".

1 comentario:

Anónimo dijo...

En Minesota Jesu tambiën se encontró con una familia sin libros.Blanca