sábado, 18 de agosto de 2012

ACERCA DE LOS CASI CIEN AÑOS DE PALMIRA VILLA


El legado de PalmiraEl Titanic se hundía cuando, apenas unos meses después, nacía una niña de frágil apariencia pero que ahora, como alguno de sus mayores, hubiera alcanzado el próximo enero venturosos cien años. Mi devoción por Palmira Villa González del Río, no es nueva. Ya era asiduo de su Archivo Municipal al que dediqué elogios en mis primeros balbuceantes folletos sobre "Indalecio Prieto y Oviedo" y "El pintor Luis Fernández y Oviedo". Siendo Consejero de Cultura pedí al Alcalde Riera me permitiera participar en el justo homenaje que aquella Corporación le brindaba, y luego, yo mismo Alcalde, promoví su nombre para una calle de la ciudad.

Decía el catedrático de Historia de Valladolid, Julio Valdeón, a raíz de la tesis de su discípula Margarita Cuartas, que el Archivo de Oviedo era el Municipal mejor cuidado de España, y los prestigiosos Tuñón de Lara y Antonio Domínguez Ortiz, que fue Premio Príncipe de Asturias, me confesaron haber quedado perplejos con la recopilación documental, obra de Palmita, que les entregué en sus visitas a la ciudad. Tengo como uno de los mayores honores de mi vida el que Palmira me solicitara un prólogo para el último de los Tomos, cuya magna publicación había empezado con la magnífica tutela de Don Juan Uría y una impecable edición de Emilio Marcos/José Antonio Castañón. Gráficas Summa, La Carpeta , Pimpe Grossi, La Mercantil , Gofer..., cómo no, tuvieron también algo que ver en aquellas calidades históricas municipales antes de la llegada de la red la red para otra revolución impresora.

El Archivo de Oviedo tuvo tiempos difíciles en la postguerra, con su traslado, por las heridas bélicas, al Fontán, y aún luego cuando a un edil, cuyo nombre olvido como hacía Mafalda que prefería a veces "pensar en borrador", le dio por regalar libros que semejante intelectual solo valoraba como estorbo. Pero ahí, capeando temporales, estaba Palmira. Y qué bueno ha sido que durante muchos años hubiese un Secretario llamado Luis Arce Monzón, que se pasaba las tardes estudiando en su despacho y en la Biblioteca , que hoy lleva su nombre. El Archivo sigue con magnífica salud, entre las manos de otra gran archivera, Ana Herrero, personalidad inquieta donde las haya.

Ya tenía preparado el saludo para el centenario de Palmira cuando me llega noticia de su fallecimiento. Sepa su familia que otras generaciones de ovetenses la valoramos y seguimos queriendo, también desde la capital de esta Europa renqueante, más joven, o más anciana, según se mire.

Y no puedo olvidar la reciente desaparición también de su querida, y por mí también admirada, Blanca Álvarez Pinedo, archivera provincial.




2 comentarios:

renovacion dijo...

Antonio Masip en su último artículo rinde un obligado tributo a la memoria de Palmira Villa, Luis Arce y Blanca Pinedo, todos ellos reconocidos y ejemplares funcionarios públicos fallecidos.


En esta triste época en que la demagogia se impone sobre la función publica y los empleados públicos sufren el escarnio de recortes económicos y derechos no debemos olvidar la ejemplaridad y entrega de muchos de ellos a pesar de los escasos medios materiales y humanos que disponían.



Cierto es que en todos los colectivos existen ovejas negras que suelen servir de excusa para desacreditar al conjunto de forma injusta e interesada pero, en sentido contrario, disponemos de otros muchos funcionarios que, por su valía personal y profesional, honran a la función publica y nos sirven de ejemplo como servidores públicos.



Nos recuerda el conocido pero escasamente practicado refrán que "es de bien nacidos ser agradecidos" y por ello resulta conmovedor y aleccionador que Antonio les recuerde incluso habiendo transcurrido muchos años desde su jubilación y no solo en los discursos públicos de homenaje cuando se retiran o cesan.



Los investigadores y los últimos estudios (según la investigación, liderada por el psicólogo Nacy Diodon publicada en la revista Applied Psychology: Health and Well-Being o el de un equipo de la Universidad de Manchester en 2009) demostraban que la gratitud aparecía relacionada con el hecho de tener más pensamientos positivos y menos negativos al irse a la cama y favorecían dormir mejor. El agradecimiento es una buena terapia tanto para el insomnio como para la soberbia.



Pues eso Antonio, ya sabemos que duermes bien porque cumples con la obligación de reconocimiento de estos brillantes funcionarios y de paso nos recuerdas que debemos ser agradecidos con quienes nos ayudaron en la vida para ser dignos merecedores de los favores recibidos.

Felix Lasheras.

renovacion dijo...

Antonio Masip en su último artículo rinde un obligado tributo a la memoria de Palmira Villa, Luis Arce y Blanca Pinedo, todos ellos reconocidos y ejemplares funcionarios públicos fallecidos.


En esta triste época en que la demagogia se impone sobre la función publica y los empleados públicos sufren el escarnio de recortes económicos y derechos no debemos olvidar la ejemplaridad y entrega de muchos de ellos a pesar de los escasos medios materiales y humanos que disponían.



Cierto es que en todos los colectivos existen ovejas negras que suelen servir de excusa para desacreditar al conjunto de forma injusta e interesada pero, en sentido contrario, disponemos de otros muchos funcionarios que, por su valía personal y profesional, honran a la función publica y nos sirven de ejemplo como servidores públicos.



Nos recuerda el conocido pero escasamente practicado refrán que "es de bien nacidos ser agradecidos" y por ello resulta conmovedor y aleccionador que Antonio les recuerde incluso habiendo transcurrido muchos años desde su jubilación y no solo en los discursos públicos de homenaje cuando se retiran o cesan.



Los investigadores y los últimos estudios (según la investigación, liderada por el psicólogo Nacy Diodon publicada en la revista Applied Psychology: Health and Well-Being o el de un equipo de la Universidad de Manchester en 2009) demostraban que la gratitud aparecía relacionada con el hecho de tener más pensamientos positivos y menos negativos al irse a la cama y favorecían dormir mejor. El agradecimiento es una buena terapia tanto para el insomnio como para la soberbia.



Pues eso Antonio, ya sabemos que duermes bien porque cumples con la obligación de reconocimiento de estos brillantes funcionarios y de paso nos recuerdas que debemos ser agradecidos con quienes nos ayudaron en la vida para ser dignos merecedores de los favores recibidos.

Felix Lasheras.