martes, 24 de julio de 2012

Rabos de lagartija

Las lagartijas me han venido a saludar a orillas del Eo como cada verano. Sin mis nietos, ignoro cuál es su madriguera pero las sigo con la misma atención que si me acompañaran Josè, Álvaro y Julia y, pronto, sin duda el verano próximo ya podrá apreciarlas, Lucio.

He preguntado a mis nietos si recordaban las denominaciones que les habíamos dado otras veces para tratar de conseguir llamándolas confianzuda cercanía de unos instantes más. Son, no obstante, muy desconfiadas, como los mercados de deuda. Esta vez una hace gala de doble rabo que al acercarse a mi muleta me hace pensar que es una lagartija coja con un bastón inglés como el mío.

En fin para cuando mis nietos me ilustren con experiencias de lagartijas anteriores otras vendrán a sustituir a estas, con colas, sin colas, o aún de doble cola. Tendrán otros nombres como la panda humana tendrá su Lucio, que ya esperamos ansiosos todos.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Me recuerda a Durrell