lunes, 2 de julio de 2012

Con o sin IVA


Poco importa quien baya pronunciado la conminación a que la frase disyuntiva de "con Iva o sin Iva" se ha de terminar en la sociedad española; lo trascendente es su carácter de razonable. Fue dicha por Soraya Sáenz de Santamaría, al término del Consejo de Ministros del pasado 22, y no solo recoge el espíritu de la más estricta legalidad sino la necesaria corrección de un mal endémico fuertemente arraigado en la sociedad española. Bien me recuerda a algunas de las iniciativas, éstas más didácticas quizá, del bueno de Josep Borrell, cuando estaba al frente de la recaudación impositiva.

El camino para enderezar vicios ancestrales no es fácil y menos para un gobierno que instantes antes regalaba amnistías fiscales no precisamente  aleccionadoras; no obstante, el mensaje es correcto y europeísta, pues bien se nos reprocha en estos pagos bruselenses la ausencia de una mentalidad radical de cumplimiento fiscal, lo que desata luego reproches demagógicos en Alemania u Holanda y Finlandia hacia la Europa del Sur. Y no le falta razón a mi compañero de página sabatina, y antes de Deusto, Herminio Huerta, cuando comenta el retraso que nos reclama sobre el IVA la carismática Christine Lagarde, del FMI; dilación politiquera que se parece demasiado, por ejemplo, a la maniobra de retraso del presupuesto para evitar mala influencia en las elecciones autonómicas andaluzas, lo que después no logró variar contundente resultado alguno. Ojo, no obstante, con subir el IVA, pues, además de contradecir programas refrendados por las urnas, los bienes de primera necesidad, la hostelería y el comercio al por menor ya están muy achuchados y debe defenderse radicalmente al consumidor y al ciudadano más vulnerable.

"Con Iva, por favor", lo diga Agamenón o su porquero. Pero también "Sin Iva Plus".

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