La gran novela de Clarín es objeto de mi seguimiento
enfervorecido en todas las lenguas, ediciones y versiones, aunque he perdido ya
mucho de mi antigua pasión de coleccionista enloquecido y fetichista. Un clásico
de este porte bien hubo de versionarse en el teatro y el cine. El primero en
tomar el riesgo fue nuestro Gonzalo Suárez, apoyado por el matrimonio de
Emiliano Piedra-Emma Penella, que tuvo algún logro parcial, pero que estuvo
condicionado por una Emma, que no daba el personaje, y que, de no ser
coproductora, no hubiera pasado el casting de Gonzalo. Luego, con el centenario
de la novela, vino la versión de Álvaro Custodio, que montó una compañía de
aficionados muy meritoria de El Escorial y visitó el Campoamor. Ese texto, de
rigurosa fidelidad a la novela, fue testimonialmente editado por la Concejalía de Cultura
municipal, que conducía Covadonga Beltrán. Y, por fin, la magnífica serie de
Televisión Española, que se puede ver todavía en su web, y que circula mucho en
CD. Estuvo dirigida y adaptada por Fernando Méndez Leite, que también era autor
del guión. Mucho hizo por esa versión y lanzamiento Jordi García Candau, desde
su primer día como Director General de RTVE.
No me podía perder la versión, inspirada en
La Regenta, de
Marina Bollaín, que se vio en una sala del impresionante madrileño Teatro del
Canal. Ana Ozores pasa a ser una persona famosa, que es despedazada en un plató
de televisión en programa despiadado, tal como algunos shows del gusto de
audiencias tenebrosas y masivas. Fermín de Pas es un psicoanalista engreído, que
como el Magistral clariniano, se enamora de Ana. También son audaces las
representaciones de Paula Raíces, que de madre pasa a mujer dominante de Fermín,
Petra, Obdulia Fandiño, Visitación y el petrimetre de Álvaro Necía, así como
algunos otros personajes aunque no todos pues impediría la gran agilidad de la
versión.
Es muy discutible, pero yo lo pasé muy bien y me prestó
haber asistido. No es Clarín en absoluto pues La Regenta no es un mero drama de
adulterio y opinión pública, sino un monumento de la literatura con semejante
trasfondo. Céline consideraba que un médico o un abogado podían tener
inspiraciones en su archivo de casos que podían valer para la narrativa pero que
jamás serían literatura sin originalidad en el método. En cualquier caso me
gustaría que esa Regenta de Bollaín y del Canal visitara provincias.
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