sábado, 9 de junio de 2012

La Regenta en el Canal


La gran novela de Clarín es objeto de mi seguimiento enfervorecido en todas las lenguas, ediciones y versiones, aunque he perdido ya mucho de mi antigua pasión de coleccionista enloquecido y fetichista. Un clásico de este porte bien hubo de versionarse en el teatro y el cine. El primero en tomar el riesgo fue nuestro Gonzalo Suárez, apoyado por el matrimonio de Emiliano Piedra-Emma Penella, que tuvo algún logro parcial, pero que estuvo condicionado por una Emma, que no daba el personaje, y que, de no ser coproductora, no hubiera pasado el casting de Gonzalo. Luego, con el centenario de la novela, vino la versión de Álvaro Custodio, que montó una compañía de aficionados muy meritoria de El Escorial y visitó el Campoamor. Ese texto, de rigurosa fidelidad a la novela, fue testimonialmente editado por la Concejalía de Cultura municipal, que conducía Covadonga Beltrán. Y, por fin, la magnífica serie de Televisión Española, que se puede ver todavía en su web, y que circula mucho en CD. Estuvo dirigida y adaptada por Fernando Méndez Leite, que también era autor del guión. Mucho hizo por esa versión y lanzamiento Jordi García Candau, desde su primer día como Director General de RTVE.
No me podía perder la versión, inspirada en La Regenta, de Marina Bollaín, que se vio en una sala del impresionante madrileño Teatro del Canal. Ana Ozores pasa a ser una persona famosa, que es despedazada en un plató de televisión en programa despiadado, tal como algunos shows del gusto de audiencias tenebrosas y masivas. Fermín de Pas es un psicoanalista engreído, que como el Magistral clariniano, se enamora de Ana. También son audaces las representaciones de Paula Raíces, que de madre pasa a mujer dominante de Fermín, Petra, Obdulia Fandiño, Visitación y el petrimetre de Álvaro Necía, así como algunos otros personajes aunque no todos pues impediría la gran agilidad de la versión.
Es muy discutible, pero yo lo pasé muy bien y me prestó haber asistido. No es Clarín en absoluto pues La Regenta no es un mero drama de adulterio y opinión pública, sino un monumento de la literatura con semejante trasfondo. Céline consideraba que un médico o un abogado podían tener inspiraciones en su archivo de casos que podían valer para la narrativa pero que jamás serían literatura sin originalidad en el método. En cualquier caso me gustaría que esa Regenta de Bollaín y del Canal visitara provincias.

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