viernes, 22 de junio de 2012

Enloquecida detención de un amigo ilusionista vestido de invierno


Transcribo correo remitido por un amigo:
 
ME HA DETENIDO LA POLICÍA SECRETA:

Sí, sí, habéis leído bien, me detuvieron. El viernes pasado fue posar un pie en Madrid y a los 15 minutos mientras esperaba a terminar una conversación con un amigo para coger un taxi, de repente, como caídos del cielo porque ni los vi acercarse, se me plantan un tío y una tía delante vestidos un poco hippies y me sacan las placas de policía para identificarse. Tras los dos segundos del momento shock solo alcancé a decirle a mi amigo: "Te tengo que colgar porque no te lo vas a creer pero en estos momentos me está deteniendo la policía secreta", y tuve que colgar seguido.

Cuando me quise dar cuenta me rodeaban ya más de 6 policías de paisano.

Conversación inicial con los policías:
- Poli: ¿Qué haces aquí?
- Yo: "Pues nada, acabo de llegar a Madrid".
- Poli: "¿De dónde vienes?"
- Yo: "De Asturias".
- Chica policía: ¿Qué hace mucho frío por allí?"
- Yo: (Desbordado por la situación ni me paré a pensar que tiempo hacía en Asturias y respondí) "No, no, allí hace mucho calor estos días".
- Chica policía (con rintintín en el tono): "Ah! Es que como vas tan abrigado con traje y corbata y esa gabardina encima...".

En ese instante miro hacia la calle y veo que hace un sol tremendo y que todo el mundo va de sandalias, pantalon corto, camiseta, etc, para sobrellevar los más de 30 grados que había en la capital, y en ese momento es cuando soy consciente del cantazo que doy con traje, corbata y una enorme gabardina encima. Pero me acababa de bajar, no tenía manos para cargar con maleta, maletín del ordenador y documentos, bandolera, y encima la gabardina que cogí por si acaso en Oviedo cuando salí a las 5 de la mañana y al llegar a Madrid decidí ponermela encima dado que ni tenía manos libres para llevarla ni quería que se arrugase en la maleta, y total era un minuto hasta el taxi si no fuera por la llamada de mi amigo con la que me paré en el hall para hablar tranquilamente antes de coger el taxi.

Siguiente conversación:
- Poli: "¿Has tenido problemas con la justicia?"
- Yo (lo más grave que se me ocurría eran los puntos que me habían quitado alguna vez del carnet de conducir, y multas de tráfico variadas): "Problemas... ¿de qué tipo?".
- Poli: "¿Has estado en la cárcel?.
- Yo: "No".
- Poli: "¿Llevas algo raro en el equipaje que te pueda comprometer?"
- Yo (pensando en cosas de magia): "Raro... raro... ¿cómo qué?".
- Poli: "Armas, estupefacientes,...".
- Yo: "No, no". (Sin dejar de recordar en ese momento esas historias que alguna vez hemos visto en el telediario del típico pringado al que le cuelan droga en la maleta y luego se como el marrón, era todo tan raro que en ese momento no descarté ser uno de esos enmarronados).

A continuación me llevan con ellos. Luego, me meten en una sala con más de 6 policías donde me interrogan y registran mi equipaje de arriba a abajo. Se dan cuenta de que soy mago por objetos que lo evidenciaban (otra cosa no, pero barajas no faltaban en las maletas, entre otras cosas). Y aún así, siguen rebuscando en el neceser, las costuras de la ropa, etc.

Llegó un momento en que era obvio (también para ellos, para mi siempre lo fue jeje) que ni era un terrorista ni un traficante pero aún así continuaron, y he de decir aquí que yo creo que ya era por el morbo de estar fisgando las cosas de un ilusionista, porque vamos no me parece ni medio normal que a uno de los policías le diese por abrir (entre otros objetos que utilizo para mis actuaciones) hasta el estuche de cartón de una baraja y sacar las cartas para verlas, ¿qué pensaba que podía haber dentro? ¿un as de trébol alucinógeno? ¿un jocker suicida? ¿un enanito robacalzoncillos escondido entre 2 cartas?

En cambio, tanto control, tanto control, registro, interrogatorio y retención de este bendito que les habla, y tras hacerme quitar hasta la gabardina de la que miraron y palparon incluso las costuras, en ningún momento me cachearon ni registraron los bolsos del traje, y era aquí donde llevaba lo que como mago más me hubiese molestado que viera un profano (ya lo explicaré a los que sois magos), aunque pensando que lo harían de un momento a otro ya tenía pensado como ocultarlo cuando me registraran los bolsos o cachearan. Vamos, que podía haber llevado un paquete de cocaína en un bolso y una pistola en el otro, y después de tanta historia eso no lo habrían visto

Y esta fue mi última aventura, finalmente despacharon el tema con unas disculpas y me dejaron marchar, sin dejar de apercibirme de que con traje y gabardina era un poco sospechoso un día así.

Sorprendente también la cantidad de policías secretas que podemos tener alrededor sin darnos cuenta. Todo sea por la seguridad del país, y por el grosor de mi repertorio de anécdotas. Ahora lo cuento y me río, pero el susto del momento no fue pequeño, no entendía nada, pensaba que de un momento a otro saldría alguien con un ramo de flores y sonaría la sintonía de "Inocente Inocente", o lo que es peor, que me iba a comer algún marrón que no era mío.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Jajajaja, como te gustan estas aventuras Antonio, no todas te pueden tocar a ti (atracos, ascensores,...), yo también tengo alguna de vez en cuando.

Un abrazo:

José Armas

Manuel dijo...

Lo de Armas me parece impresentable, más allá de lo de Paco Martínez Soria, La ciudad no es para mi.

Confirma lo que vienen denunciando algunos colectivos en Madrid y Barcelona, principalmente.


El ministro sigue impregnado de su barniz de gobernador civil de otra época.


Tus dotes de buen comunicador deberían divulgar este asunto, p.e. a través de la SER (Hora25, A vivir que son dos días,...), si te autoriza el afectado. Le darían entrada a él y podrías hablar de tu libro.


Ignoro si cabe ir más allá como una pregunta parlamentaria para que expliquen qué criterios sigue la policía en sus actuaciones o si volvemos a la cara de sospechoso.

Anónimo dijo...

Antonio, he leído sobre el incidente en Madrid. Al inicio fue un momento de gran asombro y ansiedad. Tu como siempre al reflexionar encuentras el gran humor y la sonrisa. Al leer del suceso me trajo memorias de las películas de Peter Sellers como " El PINK PANTHER."
Con recuerdos a la familia Masip y un fuerte abrazo.
Joe