martes, 5 de junio de 2012

Acerca de mi verde amigo Don Murciélago

No sé el color más frecuente de los murciélagos. Conrard habla de ellos pero no los colorea. Yo sólo me los topé de niño en una película de cine en varias dimensiones y gafas panorámicas que solo me dieron miedo, sin tiempo para apreciar más.

Deben, no obstante, tener algo de intrépida majestuosidad.

Eso de ser ciegos y veloces, a la vez, se las trae. Comprendo que estén plenos de leyenda, aunque no creí que tanto como para convertir a un ciudadano en diputado europeo.

Sin duda todos conocéis a Hans Dietrich Zoterlman del grupo grunner. Apenas, sin embargo, habréis hablado con él y si lo habéis hecho es un éxito pues es poco comunicativo. Yo, con paciencia al principio, sí le trato y hasta le he tomado cierto afecto. Se sienta delante de mí en la Montaña, que habrían dicho los revolucionarios franceses de los que no lo eran, en los que coincidía un remoto origen con su situación en la zona alta del hemiciclo. Yáñez está cerca, pero, v.g., jamás ha cruzado palabra a mi vista.

El amigo Hans bien merece ser escuchado aunque no sepa francés, ni inglés, ni naturalmente español. Emite signos y gestos guturales y alguna frase logra captarse de un italiano cervino, de cerca de Aosta. He logrado entender que en su pueblo son de lengua germánica aunque es entronque de varias culturas y jurisdicciones.


¿Cómo de lugar tan recóndito se puede llegar al Parlamento Europeo?

Pues sí, se puede, y además parece que se lo disputaban los verdes de Alemania, Italia, Austria y no sé si Francia, como me dicen otros colegas de asiento, y que pugnaron por llevarlo en sus listas. No hubo con Hans los típicos empujones que bien conocemos en todos los partidos; a él, al parecer dada su leyenda de ecologista puro, identificado con el paisaje plurinacional, todos le quisieron. Supe así enseguida que algo tenía que tener pero tardé en descubrir el quoi.Hans es un tipo bregado que hizo frente a los arqueólogos y al mismo Instituto Humbolt cuando impidió que se abriese al público una cueva prehistórica de un gran valor arqueológico. La razón es que estudiosos y ocasionales turistas de toda jaez estorbaban a los murciélagos en su madriguera. La Universidad de Tubinga envió al Decano de Etnografía a parlamentar. El buen profesor quiso convencer a Hans, pero nada; el Speegel también le remitió dos reporteros que pagaron la  exclusiva y le bautizaron con ese reduccionista Don Murciélago con el que hace política europeísta.

Fijaros en él la semana próxima en Estrasburgo. Suele estar a mi izquierda, justo delante, en el hemiciclo. No aprecia bien las luces de votos, o, al menos, eso parece pues más que introducir su mano en la covachuela escrutadora choca con las paredes de bakelita de la consola sin pulsar los botones, u opta por el blanco brillante de la abstención que cualquiera vería mejor como un resplandor amigo que los verdes y rojos opcionales, demasiado propios de nuestro convencionalismo maniqueo.

En la parte enclaustrada consola, sus dedos se mueven con cierto estruendo a la búsqueda del botón preciso en el que, como digo, no siempre suele acertar, como si su mano tuviese vocación de membrana dispuesta a confundirse con un ala de otra especie. Si el cotidiano alemán no le hubiera ya llamado Don Murciélago, yo se lo habría puesto, aunque, al fin y al cabo, casi todos sus compañeros de grupo son, a su manera, diputados despistados a la búsqueda de salida.

Ya me diréis qué opinión os merece.

Es Don Murciélago, en cualquier caso, un tipo de mi Montaña, no de la reacción, sino en la que habito votación sí y votación también una semanita alsaciana al mes, casi siempre antes del mediodía. Eso sí, dando a los botones a velocidad de murciélago, casi cegato.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

En el desfiladeroLa cavidad kárstica de Cueva Huerta junto a la localidad de Fresnedo, en el desfiladero de la Foz de la Estrechura, concejo de Teverga, en la carretera que va hacia el Puerto Ventana hay una cueva poblada por murciélagos llamados de cueva que son de color marrón El principal acceso a esta localidad lo constituye la carretera AS-228, que va de Trubia al Puerto Ventana.
Esta cueva posee un notable interés biológico, destacando la presencia invernal de una importante agrupación de murciélagos de cueva (Miniopterus schreibersi), la más numerosa de Asturias y una de las más importantes del noroeste de la Península Ibérica. El murciélago de cueva está considerado especie de interés especial en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de la Fauna Vertebrada de Asturias.
En su proximidades hay otras cuevas con restos de arte prehistórico.
Si buscas en google el murciélago de cueva podrás ver descripción detallada y fotografías de este espécimen, aunque por lo que dices podrías describir mejor al que tienes en tus proximidades parlamentarias. Te podría contar más cosas de este lugar que conozco aunque no tan bien como nuestro amigo Celso Peyroux. Saludos Avelino

Anónimo dijo...

Gracias, Antonio, por este revelador art'iculo sobre este aparente cavern'icola

Anónimo dijo...

Muy bien la presentación del libro sin murciélagos.Luis

Anónimo dijo...

Supongo que cuando pones Conrard quieres decir Conrad en alusión a Johann Conrad gessner.